En medio de la interna en el kirchnerismo y las disputas por las candidaturas y el liderazgo del espacio, los referentes del peronismo tendrán este jueves la segunda cumbre para discutir el escenario electoral y las reglas del juego en la previa de las definiciones y ante la eventual suspensión de las PASO, con resultado incierto en el Congreso. La primera había sido en el hotel Emperador, a mediados de agosto.

En aquella reunión de hace poco más de dos meses se había concretado el reencuentro entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner –no estaban cara a cara desde las legislativas de 2025- y también asistieron Sergio Massa, los gobernadores Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego), el senador Gerardo Zamora –jefe político de Santiago del Estero- y los titulares de los bloques parlamentarios José Mayans y Germán Martínez, convocantes y luego voceros.

Ese encuentro apaciguó por un tiempo los cruces que venían escalando entre referentes de los sectores conducidos por Kicillof y Cristina Kirchner, aunque pasadas unas semanas volvieron los ruidos por críticas cruzadas o declaraciones de algunos dirigentes. Entre las más sonoras, Carlos Bianco –ministro de Gobierno bonaerense- aseguró que una eventual resolución de la ONU favorable a la ex presidenta no sería vinculante para la Justicia argentina y puso en duda el alineamiento con su posible candidatura, y Mayra Mendoza –intendenta de Quilmes con licencia- descontó que, en caso de no postularse su jefa política, Javier Milei conseguirá su reelección.

Las pulseadas en el peronismo quedaron expuestas el sábado en la conmemoración del día de la Lealtad, con múltiples actos –algunos calcularon más de 40 en todo el país- y movimientos sugestivos en la previa, como la visita de Massa a Cristina Kirchner y la actividad de Kicillof con Juan Grabois, un dirigente cercano a la ex presidenta que respaldó la candidatura del gobernador bonaerense.

Acaso una de las diferencias principales entre el panorama del peronismo hace dos meses y el actual sea la posición de Massa, con mayor actividad pública y predispuesto de manera más nítida a disputar la candidatura presidencial. El ex ministro de Economía cultiva el vínculo con Cristina Kirchner, en contraposición con la distancia que mantiene Kicillof, uno de los motivos del encono entre la ex mandataria y su ex ahijado político.

De la primera reunión en el hotel Emperador quedó una suerte de compromiso entre los asistentes para intentar rechazar la reforma política impulsada por el Gobierno y de ese modo sostener las PASO, por tratarse de una herramienta clave para el peronismo para definir las candidaturas con menos probabilidades de ruptura y también validarse un nuevo liderazgo en esta etapa de pujas internas.

En esa charla habían acordado presionar a los mandatarios provinciales afines a Milei, como el salteño Gustavo Sáenz, el tucumano Osvaldo Jaldo y el catamarqueño Raúl Jalil, para que no colaboren con el oficialismo para suprimir las primarias, con la advertencia de que en ese caso harían lo posible para complicar sus armados en los distritos.

“Todos aquellos que jueguen con el Gobierno para eliminar o suspender las PASO están siendo funcionales a la destrucción de la vida cotidiana de los argentinos”, había transmitido Martínez como una de las líneas definidas en el encuentro. En este momento la mirada de los referentes del peronismo sobre si el oficialismo reunirá los votos en el Senado se dividen entre los que consideran que por el momento eso no sucede –de lo contrario, avanzaría con el tratamiento del proyecto- y los que estiman que podría conseguirlos en las próximas semanas.

En ese caso, el PJ tendrá un obstáculo extra para resolver su interna y llegar al próximo proceso electoral sin divisiones. El senador Sergio Uñac, ex gobernador de San Juan y uno de los aspirantes a la candidatura presidencial, propuso armar una competencia partidaria para dirimir la postulación. La mayoría pone reparos a la idea, por el costo, las dificultades logísticas para organizarla y el riesgo de que derive en una pelea encarnizada por las desconfianzas cruzadas.

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