Buena parte del espacio a la izquierda del PSOE se echó a temblar el jueves por la noche, cuando Junts anunció que tumbaría los dos decretos de vivienda en el Congreso y por los grupos de Telegram de los partidos comenzó a correr el rumor de que Pedro Sánchez sopesaba un adelanto electoral. Los matices en las declaraciones de los distintos portavoces del grupo la mañana del viernes eran evidentes y no menores, oscilando entre el “estamos preparados” o el “vamos a estarlo”. La realidad es que los partidos de Sumar en el Gobierno (Izquierda Unida, Comuns, Más Madrid y Movimiento Sumar), rebautizados bajo la marca Frente Amplio para las generales, llevan desde febrero sin haber sido capaces de designar al relevo de la vicepresidenta Yolanda Díaz y despejar el resto de incógnitas en torno a su proyecto. Todos coinciden en que se han quedado ya sin margen y que la coyuntura va a precipitar todas las decisiones en los próximos días.

“No os preocupéis, vamos a tener candidato más pronto que tarde”, respondió en La Sexta el viernes a última hora la ministra de Sanidad, Mónica García, que esquivaba la pregunta sobre si será ella quien lidere el espacio político tras la información adelantada por EL PAÍS, que la sitúa entre una de las alternativas para encabezar la papeleta. Esa opción llevaría al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, a ir en la lista por Barcelona y habría otros referentes muy reconocibles del Gobierno y el espacio político por todo el territorio para hacer una campaña “muy coral”, sin descartar en algún papel que no sea el de cabeza de lista al titular de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, muy apreciado dentro del grupo y al que todos elogiaron tras su intervención en el pleno para defender la prórroga automática de los alquileres.

La de García, formalmente candidata de Más Madrid a la Comunidad y cuya decisión de dar el paso revolucionaría por completo las listas autonómicas, no es la única alternativa. La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha vuelto a irrumpir en el debate y este sábado, en un acto de Comuns, abogó por una “gran alianza frenteamplista” en la política institucional “donde no vaya cada uno por su cuenta”. En el grupo hay quien cree que su perfil, ligado a la problemática de la vivienda, sería el adecuado en este escenario, mientras otros le ven algunos problemas, como su cercanía a Podemos, que ha lanzado el órdago de las primarias conjuntas a toda la izquierda con la eurodiputada Irene Montero como apuesta.

En todo caso, las reuniones se están multiplicando este fin de semana, con contactos el sábado, un encuentro telemático previsto este domingo entre los partidos de Sumar en el Gobierno y otro el lunes por la mañana ya de todo el grupo parlamentario. La propia IU analizó el viernes en su Comisión Colegiada Federal (la ejecutiva del partido) la situación política tras la derogación de los dos decretos en medio de una multitudinaria protesta en los alrededores del Congreso. Su portavoz parlamentario, Enrique Santiago, aseguró en la manifestación de Madrid del sábado que si la legislatura “es incapaz de sacar adelante medidas para proteger el derecho a la vivienda, es necesario que el pueblo tome la palabra”, un llamamiento expreso a convocar elecciones que no todo el espacio político ve con buenos ojos.

“Ahora es doblemente urgente y dramático que no tengamos los deberes hechos”, reconoce una fuente próxima al proceso, que se lamenta porque Sumar haya perdido unos meses “muy valiosos” para avanzar en la definición del proyecto, su forma organizativa y el liderazgo.

“Esto propicia que quien tenga que tomar decisiones, lo haga ya”, reconoce una diputada del Congreso, que también lleva tiempo advirtiendo de que no se han resuelto otras cuestiones ideológicas de fondo. “Pilla la casa por terminar de hacer, pero quizás un adelanto haga que las dinámicas cambien y todo se resuelva de manera inminente”, augura otro parlamentario.

El Frente Amplio tampoco ha concretado las alianzas. La Chunta Aragonesista (CHA) anunció hace semanas que iniciaría una ronda de contactos; Més per Mallorca está a la espera; y Compromís aboga por hacer su propio sujeto político valenciano, que no dependa de la confluencia estatal y en el que algunos sectores se plantean incluir a Podemos.

“Primarias, primarias y primarias”, repiten en la formación izquierdista, que se abrió hace menos de un mes a ir juntos a las generales. Irene Montero abogó este sábado por aprobar un nuevo decreto (distinto de los derogados) que prohíba las compras especulativas y baje los alquileres “antes que convocar elecciones”. En un contexto de fortaleza de la derecha y la extrema derecha, desde la dirección del partido deslizan que para la ciudadanía movilizada en la calle el adelanto sería “la peor noticia”.

La percepción de “desastre” en la izquierda se extiende a otros partidos como ERC o EH Bildu, que miran con inquietud la situación de Sumar y opinan que el presidente tendrá en cuenta la debilidad de su socio a la hora de decidir si convoca o no. “Sería una irresponsabilidad”, resumía un diputado en el patio del Congreso el viernes. En todo caso, el Frente Amplio acelera y hay voces que llaman a la calma. La vivienda ha girado el eje del debate público estas últimas dos semanas y la izquierda se mueve cómoda en un marco que, vaticinan, marcará la campaña, sin importar cuándo sea.