España e Italia han acordado el fin coordinado de los controles en puertos y aeropuertos impuestos por Roma y replicados por Madrid a raíz de la crisis de Ceuta, según fuentes de las delegaciones española e italiana en Bruselas, donde este viernes culmina una cumbre de los Veintisiete que reúne a Pedro Sánchez y Giorgia Meloni y que tiene en su agenda la cuestión migratoria que tanto los ha enfrentado las últimas semanas. Sánchez y Meloni pactaron la reapertura en una conversación en la capital comunitaria el jueves, según fuentes diplomáticas.

Tal como han avanzado medios italianos y confirman fuentes españolas, Italia ha decidido prolongar otros siete días los controles fronterizos temporales con España, a fin de “alinearlos” con la fecha de vencimiento de las medidas de réplica españolas.

Los ministros de Interior de ambos países “trabajarán a lo largo de esta semana para proceder a la eliminación de los mismos”, han indicado fuentes de la delegación española en Bruselas. No obstante, desde Italia se habla de “evaluar conjuntamente medidas de cooperación alternativas”, sin precisar si esto puede significar que se imponga algún otro tipo de control. En el pasado, la Comisión Europea ha planteado a otros países que mantienen de manera sistemática controles supuestamente puntuales —como Alemania, Austria o Francia— el refuerzo de la actuación policial conjunta para controles no sistemáticos, el intercambio de información y un mejor uso de la tecnología, por ejemplo con sistemas móviles de identificación biométrica.

La decisión de intentar cerrar la crisis política abierta por una Meloni también ya en modo electoral cuando decidió imponer los controles por la crisis ceutí, pese a no compartir fronteras ni marítima ni aérea con España, se ha tomado en el día en que expiraba la última prolongación de las medidas italianas. Por ello, Roma tenía que decidir si continuaba una línea que ha enfrentado al Gobierno italiano con el de Sánchez o buscaba una forma de rebajar la tensión con España, con quien de todos modos el Ejecutivo de Meloni mantiene profundas diferencias en materia migratoria, algo que se espera se refleje en el debate sobre la materia previsto este viernes como último punto de la agenda de la cumbre de los Veintisiete en Bruselas.

De hecho, Meloni ha participado este mismo viernes una vez más en el ya tradicional desayuno migratorio paralelo a las cumbres europeas, en el que una veintena de Estados miembros favorables a endurecer más aún las ya de por sí duras políticas migratorias de la UE han vuelto a reunirse. Ha sido una reunión “dura” en la que ha quedado claro que la decisión de endurecer el tono a nivel de toda la UE es la postura mayoritaria y que es Sánchez en este sentido el que nada a contracorriente, según fuentes diplomáticas.

El debate migratorio ha sido reservado para el almuerzo con el que los líderes europeos cerrarán este viernes la cumbre. El texto final podría ser reabierto para agregar esa voluntad de endurecimiento y de “ir más allá” que manifiesta esta mayoría de países, algunos de los cuales incluso están ya activamente en negociaciones para abrir lo antes posible los controvertidos centros de deportación en terceros países, una de las medidas a las que el Gobierno de España se opone.