El Gobierno intenta zanjar la guerra interna abierta en el Ejecutivo sobre los avisos del CNI en la crisis de Ceuta después de la publicación de los documentos desclasificados. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dijo que no hubo “ningún informe” alertando de lo que venía. La de Defensa, Margarita Robles, aseguró el mismo día que el CNI sí avisó a la Delegación del Gobierno de Ceuta. Y la delegación, en un inédito comunicado contra Robles, contestó que no hubo “ningún informe” avisando de lo que venía.
Después de la publicación de los documentos, se puede concluir que nadie miente del todo pero tampoco nadie dijo la verdad completa, como mucho a medias. No hubo informe, porque fue un WhatsApp, pero sí hubo un aviso, aunque según distintas fuentes del Gobierno no alcanzó la categoría de alerta máxima porque se hizo a cargos menores y no se elevó a la ministra y de ahí al presidente del Gobierno, como se habría hecho si realmente se considerara que había una alerta de que podía venir lo que finalmente llegó, la mayor entrada masiva en Ceuta de la historia, 72.000 personas en dos días.
Lo que se lee en los documentos desclasificados hoy es esto:
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) September 9, 2026
El 29 de julio, el CNI informó a la Delegación del Gobierno en Ceuta de que estaba circulando una convocatoria en dos grupos de Facebook para entrar a la ciudad de forma irregular durante la semana de la Fiesta del…
La Moncloa cree que Grande-Marlaska estaba en lo cierto porque este aviso de un agente del CNI a través de un mensaje de WhatsApp a un cargo menor —el jefe de Gabinete del delegado del Gobierno— no puede considerarse una alerta seria, que tendría que ser elevada por escrito a otros niveles y llegaría así a la ministra y al presidente del Gobierno.
“En ningún momento el CNI envió una comunicación formal a su cadena de mando ni a miembro alguno del Ejecutivo. Tampoco hubo llamadas telefónicas ni peticiones de reuniones presenciales. Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no lo comunica por mensajería instantánea, lo eleva. Esa es su responsabilidad y su competencia”, señalan fuentes de La Moncloa.
La tarde fue muy intensa en La Moncloa, y al ver que tenían una crisis grave porque se estaba instalando la idea, alentada por la oposición, de que el Gobierno había mentido, la cúpula del Ejecutivo se movió para lograr que el propio CNI aclarara la situación y admitiera que nunca avisó de lo que venía. A última hora de la tarde, tres horas después de la publicación del whatsapp de la polémica, y tras varios cruces entre el equipo de Sánchez, el CNI y la ministra Robles, que es su máxima responsable, La Moncloa hizo algo completamente inédito: difundió un comunicado del CNI, que después confirmó el Ministerio de Defensa, para intentar frenar la crisis.
El texto es claro: “Tras las noticias publicadas en el día de hoy, el Centro Nacional de Inteligencia desea aclarar: 1/ La desclasificación evidencia que el CNI emitió información sobre una campaña en redes sociales que llamaba al asalto a la valla de Ceuta, si bien no anticipó la magnitud y naturaleza de lo que terminó ocurriendo el día 30, al ser un fenómeno inusual que no se corresponde con las crisis migratorias conocidas hasta la fecha. 2/ El CNI quiere aclarar que no se ha realizado ninguna valoración o comentario sobre la desclasificación llevada a cabo esta tarde y desmiente cualquier atribución al respecto, ya que se ha mantenido desde el primer momento el deber de secreto”.
La crisis seguía pese a todo, y alcanzó tal nivel que ya a las 22.00 el propio presidente del Gobierno, también en un gesto inédito, salió en redes a explicar ese whatsapp después de que lo hicieran La Moncloa y el CNI. Sánchez aseguró que el CNI informó a la Delegación del Gobierno de que circulaba una convocatoria por Facebook para una entrada irregular en Ceuta, si bien precisó que no era indicativo de la magnitud de lo que iba a ocurrir después: “La existencia de esta campaña era conocida por otras instituciones y estaba siendo monitoreada, pero en modo alguno constituía o podía interpretarse como un indicador de la escala, naturaleza o probabilidad de lo que pasó después”, señaló. En su mensaje, Sánchez esgrimía también el hecho de que el CNI “se limitó a trasladar esa información por mensaje y breve llamada telefónica” al Gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta y a la Guardia Civil y que “no emitió ninguna alerta mayor a su cadena de mando de la Fuerzas Armadas, la Policía Nacional o el Ministerio de Defensa”. El presidente considera que es “comprensible” que fuera así porque “con la información que existía entonces, nadie podía anticipar la crisis migratoria”. Todas estas gestiones inéditas para deshacer una crisis que provocó la publicación de los documentos, una decisión que anunció Sánchez el pasado jueves, no sirvieron para frenar la ola de críticas.
La oposición aprovechó la difusión de los documentos para concluir con rotundidad que Sánchez y todo su Gobierno ha mentido, que fueron avisados y no hicieron nada y por tanto son responsables de la entrada de 72.000 personas en Ceuta, de los que el 90% volvieron pero aún quedan una cifra desconocida que puede rondar los 6.000 o 7.000, en función de las comidas que se reparten a diario y los 3.500 que ya duermen en alguna instalación provisional.
El Gobierno minimiza así el mensaje de WhatsApp de un agente del CNI al jefe de gabinete del delegado en Ceuta en el que le decía que había varios grupos de Facebook con 180.000 personas organizándose para un posible salto. Fuentes de La Moncloa señalan que ese aviso ni siquiera fue trasladado al delegado del Gobierno porque no tenía ese nivel de urgencia, y tampoco el agente del CNI lo elevó formalmente a sus superiores ni hizo un informe, lo que muestra que no le dio tanta relevancia.
El Ejecutivo apunta que si se hubiera considerado que había un riesgo real de una entrada masiva como la que llegó después, con 70.000 personas, se habría avisado a sus mandos y la información le habría llegado a la ministra de Defensa y de ahí al presidente del Gobierno. Nada de eso sucedió. “No hubo informe ni se elevó la alerta a los superiores”, señalan. Por tanto, La Moncloa interpreta que se trató de un aviso de movimientos en redes como muchos otros que hay.
“Las comunicaciones del CNI del 29 de julio nunca alertaron de una llegada masiva: informaban de que estaba circulando una convocatoria en dos grupos de Facebook para entrar a la ciudad de forma irregular durante la semana de la Fiesta del Trono. Y añadían que estos grupos sumaban “un total de 180.000 seguidores” para ilustrar “el alcance de la difusión,” algo que ya era conocido por otras instituciones y que en modo alguno constituía o fue interpretado como un indicador de escala o probabilidad prospectiva. Prueba de ello es que el propio CNI no emitió ninguna alerta formal y se limitó a trasladar esa información por mensaje y breve llamada telefónica al Gabinete de la Delegación del Gobierno de Ceuta y a la UCE-3 de la Guardia Civil", remata La Moncloa.
El conocimiento del mensaje del agente del CNI en Ceuta —hay 25 en la ciudad, según explicó Robles en el Congreso— ha generado un fuerte impacto político y mediático y mucha sorpresa en algunos sectores porque en principio contradice la versión del Ejecutivo, que insistía en que no hubo ningún aviso de lo que podía venir. Sin embargo, lo cierto es que el pasado jueves, el presidente, Pedro Sánchez, ya avanzó que existieron estos mensajes, aunque no dio el detalle y solo anunció que los desclasificaría. El jefe del Ejecutivo, como hace ahora La Moncloa, ya minimizó su importancia la semana pasada y recordó que es habitual que el CNI vaya avisando de movimientos en redes pero cuando tienen que lanzar una alerta seria no lo hacen con un mensaje de WhatsApp, sino por escrito de forma oficial a través de la cadena de mando.
Sánchez detalló en el Congreso esos avisos. “El 29 de julio, pocas horas antes de la crisis, se produjo una comunicación por mensajería entre la Delegación del Gobierno de Ceuta y la Guardia Civil, que lo que hacía era alertar de una convocatoria de redes sociales para intentar cruzar a Ceuta al día siguiente. Es ahí donde aparece la famosa cifra de las 180.000 personas”, explicó el presidente.
“Bueno, conviene saber que esa cifra no era una previsión de cuántas personas iban a cruzar, elaborada por el Centro Nacional de Inteligencia, era sencillamente el número de integrantes de un grupo de Facebook en la que circulaba esa convocatoria. Por tanto, conviene saber también que este tipo de llamamientos en redes no son excepcionales, señorías. De hecho, aparecen referencias a convocatorias similares en tres de los últimos siete informes elaborados por el CNI durante este último año”, remató el presidente para minimizar el impacto del aviso, colocándose así también más cerca de Marlaska que de Robles, que en esta crisis ha profundizado aún más el alejamiento político del resto de miembros del Gobierno. En cualquier caso, la publicación de los informes desclasificados, que en teoría estaba pensada para reforzar el relato del Gobierno, supuso un nuevo tiro en el pie que tuvo que intentar salir a resolver a última hora el propio presidente.

