No podrá negarse que Javier Milei es un hombre audaz. Tal vez sea el rasgo más saliente de su fisonomía política. El Presidente hizo alarde de esa propiedad, muchas veces desmesurada, los días que estuvo en las Naciones Unidas en los cuales supo cortejar a cuanto funcionario de la administración de Donald Trump tuvo cerca. El líder libertario es un convencido de que la fortuna ayuda a los audaces.
Su alineamiento político e ideológico con el jefe de la Casa Blanca memora un recorrido que ya hizo con beneficios. El año pasado sorteó las legislativas de octubre después de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, realizara un salvataje financiero al gobierno de Milei . Incluyó una incursión en el mercado interno para comprar pesos a cambio de dólares. Insólito, pero así sucedió. Los soberanistas colocaron el grito en el cielo, pero los votos masivos convalidaron la maniobra libertaria.
En el ajedrez que imagina el oficialismo para el 2027 figura el financiamiento acordado por US$ 7 mil millones para obras de infraestructura estratégica. Conectar el Noroeste, zona rica en minería, y la cuenca de Vaca Muerta directamente con los puertos del océano Atlántico. Un proyecto de primer nivel que, sin embargo, tendrá una maduración lenta. Otra apuesta radica en la posibilidad de alguna ayuda extra que le permita al Gobierno salir del pantano en el que lo encajó la economía. La combinación del superávit fiscal con baja inflación resulta una fórmula necesaria pero profundamente insuficiente para una población que mayoritariamente sufre por los bajos ingresos, las dificultades de empleo y la caída del consumo.
En su arrebato por congraciarse con Trump, el presidente argentino no reparó en cuidados. Se alineó con la idea de no ponerle freno al desarrollo de la Inteligencia Artificial. Algo que, a lo mejor, deberá explicar al papa Leon XIV que visitará la Argentina en noviembre. Atacó al multilateralismo cuando descalificó, como no lo hizo nadie, el desempeño de las Naciones Unidas. Difícil no compartir, en proporción más prudente, esa apreciación. Incompatible quizá con la promoción que el propio gobierno hace de la candidatura del argentino Rafael Grossi, de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), para presidir el organismo. ¿Cuántos apoyos se habrán caído con aquella ofensiva del líder libertario?
Tampoco Milei vaciló para circunscribir en su pensamiento la vigencia de Occidente exclusivamente ligada a Estados Unidos e Israel. En pocos días estará en Francia y se entrevistará con Emmanuel Macron. Coincidirá con la realización de la Argentina week, destinada a convocar a empresarios y a atraer inversiones. Justo en vísperas de que el líder libertario aseverara que “Europa se está hundiendo”.
El Presidente prefirió soslayar el encuentro de Trump con el premier británico, Andy Burnham, en el cual se habló sobre la situación de las Malvinas, para subir en el estrado de la ONU sus decibeles sobre el reclamo de la soberanía del archipiélago. La sobreactuación resultó notable comparada con pasos anteriores. En 2024 había dedicado apenas 30 palabras al conflicto con Gran Bretaña. El año pasado no salió de la formalidad para plantear el legítimo reclamo. La semana pasada dedicó casi 7 de los 20 minutos de su discurso al tema. Representó el 22% de toda su disertación.
Ese empeño quedó de lado no bien se juntó con su amigo Benjamín Netanyahu, el premier de Israel. No se mencionó entre ambos ni una palabra sobre Malvinas. ¿Por qué hacerlo? Navitas Petroleum, que participa en la exploración de hidrocarburos alrededor del archipiélago, es de origen israelí. Detrás de su presunta condición de empresa privada estaría el blindaje.
Tal vez el impulso doméstico que el gobierno libertario brindó a la cuestión de Malvinas pueda conservarse un tiempo por los debates de las leyes que el Poder Ejecutivo envió al Congreso. Sobre todo, la de Defensa de la Soberanía Nacional. Es probable, en cambio, que en el plano externo la demanda empiece a perder impulso. Burnham repitió ante Trump que su país mantendrá firme la postura histórica sobre el tema. Se mostró flexible a colaborar para que pueda ser liberado el estrecho de Ormuz, convertido en rehén de Irán desde que desató la guerra con Estados Unidos. Es factible que el líder republicano no vuelva a hablar ahora de revisar la posición histórica de neutralidad en el litigio del Atlántico Sur.
Sucedió un episodio paralelo, contrastante, que llamó la atención. Trump exigió a Burnham que no entregue, como está en curso, la soberanía de las islas Chagos a la República de Mauricio. El argumento de la Casa Blanca es que Diego García, la isla principal de ese conglomerado, alberga una base que es estratégicamente vital para el abastecimiento de Estados Unidos en el Océano Indico.
Parece claro después de todo lo visto y escuchado en Nueva York que Milei habría convertido de nuevo a la Casa Blanca en el anclaje central de su sobrevida política y económica. La situación no resulta ningún calco de aquella del 2025. Trump enfrenta el 3 de noviembre las elecciones legislativas. Los pronósticos no serían buenos. También es frecuente que los mandatarios estadounidenses puedan ser derrotados en ese turno. Sobresale una diferencia sustancial: el líder republicano no tiene opción a un tercer mandato.
La economía interna y la cantidad de guerras que abrió y no supo cerrar, como había jurado en la campaña electoral, son aspectos que le jugarían en contra. Tampoco los únicos. Mariana Salazar es una popular congresista republicana del Estado de Florida. Esta semana viralizó un video con un contundente mensaje de alerta al jefe de la Casa Blanca y al Partido Republicano. “Señor Presidente algunos de sus esfuerzos para hacer cumplir las leyes de inmigración han ido demasiado lejos. Los mismos hispanos que le ayudaron a llegar al poder en 2024 ahora se sienten traicionados”, divulgó.
En el anuncio, Salazar afirmó que las estadísticas demuestran que el 50% de las personas detenidas por el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) “no tenían antecedentes penales”. También apuntó que más de 50 personas han muerto bajo custodia de la Policía migratoria mientras estaban detenidas en centros donde no se cumplían las condiciones mínimas de higiene.
Aquí se abriría un nudo casi dramático para la Casa Rosada. Si el Partido Republicano no lograra conservar sus mayorías, Trump enfrentará en los años que le restan un frente interno hostil, con la oposición demócrata dispuesta a muchas cosas. Entre ellas, auditar con lupa cada dólar destinado a sostener experimentos ideológicos en el exterior.
Aún ante ese panorama de tanta incertidumbre Milei juega sus fichas al casillero de Trump. Quizá sin advertirlo habría desnudado al hablar ante inversores en Nueva York una realidad que la narrativa libertaria niega. “Si llegamos a ser reelectos 2028 será el mejor año económico de la historia argentina”, pronosticó. Supondría dos cosas. Que el desempeño hasta entonces seguirá conservando la pobre medianía del presente. Los 18 meses más felices que en abril vaticinó Luis Caputo, el ministro de Economía, pasarían a nutrir alguna colección de memes.
Al menos por un tiempo largo el Presidente carecerá de un argumento con el cual siempre pretendió exhibir logros y estimular expectativas. El Indec informó que en el primer semestre de este año la pobreza volvió a crecer 4 puntos. Pasó del 28,2% al 32,3%. Son 15.5 millones de personas. Una fotografía horrible, diría Milei. ¿Podrá mostrar, en cambio, una película buena? También la indigencia trepó del 6,3% al 7,5%.
El fenómeno está impulsado por el desacople entre la inflación y el ingreso de las familias. El ingreso promedio para cubrir la canasta básica quedó un 35,9% por debajo de lo necesario. Otros indicadores no auguran que el panorama pueda revertirse con facilidad. La actividad económica en julio se desplomó un 2,9% respecto del mes anterior. El peor registro desde la pandemia del 2020. El consumo masivo, según la consultora Scentia, registró en la comparación interanual de agosto un descenso de 1,5%. Acumula un 2,7% en lo que va del 2026. El único sector que tracciona siempre es el del comercio on line. El tablero de “Toto” Caputo tiene todas sus luces encendidas.
El ministro de Economía fingió optimismo y sembró promesas en Nueva York mientras muchos datos de la realidad no lo acompañan. Resulta difícil explicar que un Gobierno que facilita como ningún otro en la historia la inversión extranjera exhiba en esa materia cinco trimestres consecutivos de caída interanual al término del segundo semestre del 2026. Se trata del desempeño más magro desde finales del 2023. Hubo otro síntoma incómodo para la narrativa libertaria: el riesgo país flotando por encima de los 600 puntos.
Milei atribuyó ese problema ante banqueros y empresarios a la presencia simultánea en Nueva York de Axel Kicillof. El gobernador de Buenos Aires intenta delinear una candidatura que el kirchnerismo bloquea con agenda y mensaje propio. Criticó al líder libertario, a su política económica, aunque le hizo un guiño a la prudencia fiscal. Estuvo con el premier español Pedro Sánchez, con el alcalde neoyorquino, Zohran Mamdani y se juntó con empresarios. Entre ellos José Luis Manzano. Muy favorecido hasta ahora por la política aperturista del Gobierno. Todo tiene que ver con todo, murmuraría Cristina Fernández.
Quizá Milei haya confundido la táctica con el destino. Consagrar en el exterior prematuramente a Kicillof como su contrafigura podría ayudar a blindarlo en la complicada interna de su espacio y facilitarle el proceso de acumulación política.
La historia, en ese sentido, está llena de lecciones. La de Raúl Alfonsín contra Carlos Menem. Aquella de Mauricio Macri con Cristina. El poder suele provocar apagones de la memoria.
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