El Congreso ha convalidado este viernes, con una amplísima mayoría y en una reunión de su Diputación Permanente, dos importantes reales decretos con medidas de ayuda a los perjudicados y víctimas de la dana y por la guerra en Irán. El previsible resultado a favor de los votos de todos los partidos menos los de Vox y la abstención de Junts no ocultó que los discursos emitidos fueron ya de clara precampaña electoral. Al retrato tétrico de España pintado por los portavoces del PP y Vox, en el que repasaron casi uno por uno todos los escándalos y crisis padecidas en esta legislatura por el Gabinete de Pedro Sánchez, se sumó incluso con más ardor en esos ataques el portavoz de Junts, Josep Maria Cruxet, lo que provocó la ira del representante de ERC, Gabriel Rufián, muy afectado por su reconocido fracaso en su pretensión de unir a toda la izquierda para la cita con las urnas del 29-N.
La Diputación Permanente del Congreso, el órgano que funciona en el Parlamento en este tipo de periodos, ha convalidado este viernes dos reales decretos ley con una amplia mayoría y el voto en contra únicamente de Vox. El primer decreto de ayudas y medidas relacionadas con el plan de respuesta inmediata, reconstrucción y relanzamiento frente a los daños causados por el desastre de la dana se refrendó con 61 votos a favor, siete en contra de Vox y una abstención de Junts. El segundo decreto por el que se prorrogan determinadas medidas del Plan Integral de Respuesta a la crisis en Oriente Medio provocada por la guerra en Irán salió adelante con 62 votos afirmativos, seis en contra de Vox y de nuevo la abstención de Junts.
El debate, uno de los últimos de esta legislatura y ya en clave de precampaña, sirvió para que PP, Vox y Junts, los grupos de la derecha que ejerce la oposición al Gobierno de coalición progresista con sus aliados, se alinearan en sus posiciones de extrema dureza contra el Ejecutivo que preside Pedro Sánchez en cualquier ámbito y para avivar el desbocado enfrentamiento entre los partidos independentistas catalanes.
Sobre el decreto de la dana, el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, intentó inundar de datos y millones la respuesta ofrecida por el Gobierno para concitar el mayor consenso posible. En ese balance, Bolaños recordó que se han invertido ya 16.600 millones de euros en todo tipo de recursos, concedido 395.000 ayudas, con 904 actuaciones directas y hasta 132.000 pagos para la recuperación y compra de vehículos ante los daños causados. Los portavoces del PNV, Podemos, Bildu o Sumar recordaron la imperiosa necesidad de esos beneficios para las familias de los 232 fallecidos y miles de afectados por el desastre, aunque también apuntaron la crítica de que muchas de esas mejoras y actuaciones de solidaridad han tardado mucho o llegado tarde.
El portavoz de Junts, Josep Maria Cruxet, reconoció que no pensaba intervenir en ese punto, pero tomó el micrófono para soltar una ristra de invectivas contra el Gobierno “fracasado, sin alma y corrupto hasta la médula” de Sánchez, por incumplir acuerdos y leyes y por usar “la mentira como manera de gobernar”. El diputado catalán definió al presidente como ”alguien capaz de todo para ganar un día más en el poder". Y enumeró todas las crisis padecidas en estos años para responsabilizar al Ejecutivo por su incapacidad para gestionarlas, por asfixiar a las clases medias, sobre todo catalanas, y culpó ahí a ERC por regalar sus votos de apoyo “a cambio de nada”.
El discurso de Cruxet fue casi un calco del que luego formularon la portavoz de Vox, Pepa Millán, y la del PP, Macarena Montesinos. Su mención al teórico precio barato de los votos de ERC enervó a Rufián, que saltó como un resorte para caricaturizar a Cruxet como un diputado más de PP y Vox “pero con una corbata de otro color y más fina”. El dirigente de ERC, que llegó a la sesión tras confesar en distintas comparecencias su fracaso personal y político en la operación de unión de toda la izquierda ante el reto del 29-N, le refrescó a Cruxet, entre otras cosas, que gracias a sus negociaciones varios responsables de esa formación independentista que lidera Carles Puigdemont pudieron salir finalmente de la cárcel.
Pepa Millán, de Vox, justificó su rechazo al decreto con su tesis de que todo lo que promueve este Gobierno de Sánchez “en esta legislatura criminal” es “indigno” y, en el caso de la dana, con que “la administración falló a los españoles con su miserable cálculo político”. Montesinos, del PP, arremetió otra vez contra la presidenta de la Cámara, la socialista Francina Armengol, porque había amonestado a varios diputados del sector más radical de los populares (Rafael Hernando y Jaime de Olano) por sus insultos, y citó todos los escándalos y polémicas que su partido achaca al PSOE y a este Ejecutivo. Montesinos mencionó como fuente de autoridad al Instituto Juan de Mariana para cuantificar los costes de la corrupción y contratos opacos en estas legislaturas del Gobierno de coalición en 10.432 millones. Y ahí lo metió todo y reclamó que Sánchez comparezca en una Diputación Permanente.
El decreto con la segunda prórroga de las actuaciones para compensar la repercusión de la guerra en Oriente Medio sobre los bolsillos y los depósitos de gasolina de los españoles enfrentó de nuevo la visión optimista y esperanzadora del vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, con la de los socios de izquierdas que le exigen más valentía, más estrategias estructurales que parches e implicación de las grandes empresas energéticas, petrolíferas y bancarias, y también con el panorama desolador de la derecha parlamentaria. El diputado de Junts, en ese punto, repitió su mensaje contra el Gobierno, al que culpó de que no merezca la pena levantarse por la mañana a trabajar. Rufián, ahí, le recordó a Cruxet, ya en catalán, las 44 veces que ha votado en esta legislatura con PP y Vox.

