Como si fueran dos campañas en paralelo, la una ajena a la otra. De un lado, el vídeo del Partido Popular creado con inteligencia artificial en el que se suplanta la identidad y la voz de dirigentes y figuras políticas vinculadas al PSOE, como José Luis Rodríguez Zapatero, Begoña Gómez o José Luis Ábalos. Este último, por ejemplo, dice mirando a cámara, como si fuera real: “Si irse de putas es de zurdos, pues sí, soy zurdo”. De otro lado, en un clima totalmente diferente, Pedro Sánchez revela a Broncano, tras casi dos horas de programa en las que muestra su cara más relajada, que mantiene “una vida sexual activa y sana” con su mujer. Dos emociones en juego ―el enfado o el cabreo frente a la diversión o la complicidad― para activar a sus electorados. Mientras el PP (y Vox, que ha seguido su estela con la IA) busca mantener la tensión en la derecha en torno al antisanchismo, el líder socialista trata de reconectar y movilizar a los progresistas, consciente de su desgaste social tras ocho años en el Gobierno.

La espectacular audiencia de Sánchez en el programa de David Broncano en TVE el jueves ha insuflado el ánimo a los socialistas, que creen que demuestra que el candidato del PSOE va mejor de lo que dicen las encuestas. La Revuelta alcanzó un 33,9% de cuota de pantalla, con una media de 4,3 millones de espectadores y 7,1 millones de espectadores únicos, es decir, de todas las personas diferentes que conectaron con el programa al menos un minuto. Fue la emisión no deportiva más vista del año y la entrevista a un líder político más vista desde la visita de José Luis Rodríguez Zapatero a Tengo una pregunta para usted en 2009.

El candidato del PSOE, que sufre una fuerte animadversión de una parte del electorado de derechas, mostró su cara más amable con Broncano, lo que para los socialistas es importante por el contraste esta semana con Alberto Núñez Feijóo, que en una entrevista en la Cadena SER ha desvelado sus planes de abrir el debate sobre la reforma del aborto para las menores de edad y de la ley de eutanasia y cometió un error al defender que quienes cobran el salario mínimo pagan IRPF, cuando en la práctica no tributan, aunque luego rectificó. “Feijóo vale su peso en oro. Cada vez que sale es una bendición, entra en todos los jardines: el aborto, la eutanasia, el SMI... “¡Pero déjate algo!”, resume un ministro. “En cambio, Sánchez es un tipo al que da gusto verle, está en forma, y el otro no para de patinar”. Sin embargo, en Génova lo ven de una forma opuesta, y destacan que Feijóo fue a una entrevista periodística y no a un programa de entretenimiento y que lo hizo “fuera de su zona de confort”, mientras Sánchez acudía a TVE. “¿El gran hito es ir a Broncano? ¡Pues claro, si lo fichaste tú! Si fuera Feijóo a ese programa, probablemente tendría más audiencia que Sánchez“, replican en el PP.

El PSOE busca el contraste con el tono de la campaña de la derecha también en el vídeo que Pedro Sánchez difundió este sábado en sus redes, donde se le ve frente al Guernica, de Picasso, reivindicando su política exterior y el pacifismo. “Cuando miro este cuadro, siempre recuerdo que hasta en los momentos más oscuros, siempre hay una luz, la luz de nuestros valores”, dice Sánchez frente a la obra.

Los populares creen, por su parte, que el uso de la inteligencia artificial para la campaña, pese a que ha provocado una fuerte polémica y el PSOE ha anunciado que estudia acciones legales, les ha permitido competir en un campo ―las redes sociales― donde iban por detrás de Vox. El controvertido vídeo en el que se suplanta la identidad y la voz de Zapatero, Begoña Gómez o Ábalos es el contenido más viral de la historia de las redes del PP y en Génova se muestran satisfechos. “La derecha está riéndose de la izquierda también en las redes sociales y el PSOE está desbordado con contenidos de respuesta bastante precarios. Nosotros estamos creciendo en viralidad y ganando en innovación, dándoles un baile en agilidad y en comunicación digital”, se felicitan en el equipo del candidato del PP.

Y Feijóo, que se define como un “candidato analógico” e hizo gala a su llegada a Madrid de que no venía a insultar a Sánchez, se ha defendido de las acusaciones de embarrar la precampaña con la IA. “Hay un correo electrónico que hace el PSOE y que lo firmo yo. Y después dicen que no, que no era yo. Este tipo de juegos yo no los comparto. Que me dé el PSOE alguna lección sobre esto...”, se quejó en la SER. “No conocía ese vídeo, lo conocí después. Pedí: ¿Esto queda claro que es inteligencia artificial? Y me muestran una imagen donde se dice que estamos ante inteligencia artificial. Con IA se hace cada cosa... Si coge los vídeos que me han hecho a mí con IA, algunos hasta me hacen gracia", añadió.

Los dirigentes más moderados del PP reconocen su incomodidad con ese tipo de estrategias, pero nadie pone el grito en el cielo internamente porque todo el mundo sabe que la clave es la batalla con Vox, que en los trackings de esta semana del PP está en el 19% de los votos, siete puntos por encima de su resultado de las elecciones de 2023. “Todo va a ir a peor a medida que avance la campaña. No me gusta, pero la legislatura ha sido muy sucia”, señala uno de ellos. “Al menos esto de la IA es mejor que el tuit que pusimos riéndonos sobre el dolor de Óscar Puente cuando se rompió el cuádriceps. Aquel fue terrible”.

Siguiendo la estela del PP, Vox se ha sumado rápido a la IA como arma de campaña, con otro vídeo en el que diferentes personajes (otra vez Zapatero y Ábalos, pero también Arnaldo Otegi, Carles Puigdemont, Nicolás Maduro y hasta el ex fiscal general Álvaro García Ortiz) se van quitando una careta y, al final, debajo de todos ellos, aparece Pedro Sánchez. La suma de todas las visualizaciones en las redes sociales de la extrema derecha alcanzaba este viernes los cuatro millones, más impacto que el vídeo del PP durante el mismo tiempo.

En paralelo, algunos actos de Santiago Abascal en el norte de España han derivado en disturbios esta semana. En A Coruña, el balance fue de dos detenidos, 12 policías heridos y al menos tres manifestantes antifascistas atendidos en el hospital, ninguno grave. Conatos de tensión social que, de momento, no han estallado en España a la manera de otros países europeos como Francia e Italia, una situación que los partidos siguen con detenimiento por las posibles réplicas en la campaña española.

Movilización y antisanchismo

“Estoy viendo dos campañas. Una muy brusca en la derecha, cuyo lema es echar al sanchismo, y otra en la izquierda como de buen humor, al menos esta semana, porque el objetivo de la izquierda es movilizar, y el de la derecha aglutinar y fomentar el antisanchismo. Aunque el PP tiene un dilema, porque los que están más cabreados se van a Vox”, analiza la politóloga de la Universidad de Zaragoza Cristina Monge.

Los expertos en demoscopia como Belén Barreiro, directora de 40dB., la casa que hace las encuestas para EL PAÍS y la Cadena SER, ven a Vox “muy sólido” y detectan en sus datos que la distancia entre el PP y el PSOE “se ha estrechado, con el PP ganando”, y que hay “algo de recuperación del Frente Amplio, aunque muy pequeña”, pero en general, las grandes cifras de voto de momento no se mueven. Algunos sondeos, como el de IMOP para El Confidencial, sí reflejan más movimiento. Según esta encuesta, el PSOE y Frente Amplio han recortado 12 escaños al PP y Vox, pero la derecha mantiene una mayoría absoluta holgada. “El PP es el partido favorito del centro, así que su dilema en estas elecciones es intentar corregir las fugas a Vox con esos vídeos con IA, pero al hacerlo se arriesga a perder el voto moderado. Y la audiencia de Sánchez en Broncano podría significar que el PSOE termine como primer partido, pero lo importante no es tanto la batalla entre los dos grandes, sino la de los pequeños, y Vox está mucho más fuerte que el Frente Amplio. Así que, incluso si perdiera las elecciones, el PP podría gobernar”, explica Barreiro.

Las elecciones están a algo más de un mes, todavía una eternidad en política, y unos y otros afinan estrategias y esperan que los hechos inesperados les favorezcan. La visita del presidente argentino, Javier Milei, es uno de esos acontecimientos imprevistos que, según la interpretación en los dos grandes partidos, vino mejor a la izquierda. Como dijo Felipe González, que ha confirmado que votará en blanco: “Si Milei visita España 15 veces más, es posible que gane Sánchez”.