Uno de los grandes transatlánticos de su época, el Queen Mary llegó a Long Beach, ciudad de California, el 9 de diciembre de 1967 realizando su último viaje desde Southampton, Inglaterra. Un año antes la empresa de cruceros Cunard había anunciado que podría ser desguazado, pero las autoridades de Long Beach, a 32 km de Los Ángeles, lo compraron por 3,45 millones de dólares y lo convirtieron en un hotel y atracción turística.
Para entonces, había transportado más de dos millones de pasajeros en tiempos de paz y 810.000 militares durante la trágica Segunda Guerra Mundial (1939-1945). El sitio oficial del barco recuerda que el día de su botadura, en 1934, la vidente inglesa Lady Mable Fortiscue-Harrison predijo: “El Queen Mary alcanzará su mayor fama y popularidad cuando no vuelva a navegar ni a transportar a ningún otro pasajero”. La profecía se cumplió.
La historia del Queen Mary comenzó en 1929, cuando Cunard dio a conocer sus planes para construir grandes barcos de pasajeros que iban a cubrir las rutas del Atlántico Norte. Algo que ya había intentado el Titanic, que chocó con un iceberg en su viaje inaugural, en 1912.
Los trabajos comenzaron en los astilleros John Brown & Company, en Clydebank, Escocia, pero tuvieron que interrumpirse, debido a las dificultades económicas que planteaba la Gran Depresión, en 1931. La construcción se reiniciaría en 1934, luego de que Cunard obtuviera los fondos suficientes del gobierno británico. El buque realizó su viaje inaugural entre Southampton y Nueva York el 27 de mayo de 1936. Tardó 5 días, 5 horas y 13 minutos.
Lujo y récord de velocidad
En estilo Art-Decó, el Queen Mary tenía lujosos camarotes y salones, piscinas, un gran salón de baile, y hasta una pista de squash. También era veloz. En agosto de 1936 estableció un récord en la travesía del Atlántico norte al cubrir el trayecto en 3 días, 20 horas y 42 minutos, una marca que recién sería superada en 1952.
Con 1.019 pies de eslora superaba al Titanic (882 pies), era mucho más pesado (81.237 toneladas contra 46.000), más potente (160.000 HP contra 46.000 HP) y más rápido (32 nudos de velocidad máxima contra 22,5 nudos).
La Segunda Guerra Mundial cambió su destino por un tiempo. En 1940 fue adaptado para transportar tropas aliadas y recibió el apodo de Grey Ghost (Fantasma Gris), debido a su aspecto exterior y a su misión militar.
Convenientemente adaptado, en 1943, llegó a transportar 15.740 militares y 943 tripulantes en un solo viaje.
Convertido en símbolo de lujo, utilizado varias veces por el primer ministro británico Winston Churchill y por el cineasta Walt Disney, el Queen Mary debió enfrentar el declive de los grandes transatlánticos en los años 60, frente a la popularización de los viajes aéreos.
Una nueva vida para el buque comenzó en 1974 cuando, ya en Long Beach, reabrió como un hotel de 150 habitaciones. Después de dos cierres, en 1992 y durante la pandemia de Covid-19, la ciudad recuperó su propiedad completa y el buque volvió a recibir visitantes y huéspedes en 2023.
Hasta 2026, han pasado por sus cubiertas y salones más de 50 millones de visitantes.
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