“Esperaba que su memoria fuera un poco más fuerte en este tema” o “intente ser un poquito más claro porque si no sospecho que hay algo raro como juez instructor”, son algunas de las frases que José Luis Calama, a cargo del caso Plus Ultra, le espetó al que fuera presidente de la aerolínea y que sigue siendo dueño mayoritario de la compañía. Julio Martínez Sola declaró el pasado 7 de septiembre en la Audiencia Nacional y, durante horas, relató cómo la empresa acudió en 2020 a lo que llamaban “grupo Zapatero” para lograr, presuntamente, que el Gobierno les diera un rescate de 53 millones de euros tras la pandemia. Sola dijo que no le costaba ninguna gestión concreta que el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero hubiera hecho en la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), pero que “ante la duda” accedieron a pagar el 1% de lo que se suponía que iba a ser el dinero del rescate. La declaración, a cuyo contenido íntegro ha tenido acceso EL PAÍS, discurrió entre la continua incredulidad del magistrado de la Audiencia Nacional porque la compañía no supervisara quiénes eran sus inversores o prestamistas y los reproches por la falta de concreción de las respuestas de Sola.
―¿Sigue usted manteniendo la propiedad de Plus Ultra a través de alguna sociedad?
―Sí, a través de Sky Solutions sigo ostentando el 64% de la compañía.
―Con lo cual, si mantiene el 64%, ¿controla usted la sociedad?
―He dimitido, repito, como consejero.
―Sí, pero eso no me interesa porque es administración, pero como propietario, ¿controla usted la sociedad?
―Sí, a día de hoy, señoría.
Calama se había preparado con lupa el interrogatorio e iba al grano. Eso de las dimisiones en la compañía ―que también le planteó en el interrogatorio del día siguiente al que fuera consejero delegado Roberto Roselli― parecía, a su juicio, ser “más una operación cosmética”, aunque Roselli le aclaró que él sí que estaba fuera de la compañía del todo. Durante la primera parte del cuestionario a Julio Martínez Sola, quiso que le hiciera una “línea temporal” de todas las personas que habían pasado en algún momento por la compañía, antes o después, desde su creación en 2011 y su puesta en marcha en 2015 hasta que a finales de 2025 la Policía la registró. Se detuvieron con dos personas muy vinculadas a Venezuela: Rodolfo Reyes, quien era dueño de la compañía en 2021, cuando se produjo el rescate y que fue la persona a la que se le ocurrió contactar con el entorno de Zapatero; y Camilo Ibrahim, un “empresario de mucho éxito y muy importante en Venezuela”, en palabras del declarante, que en un momento breve también entró en la compañía y que conocía al expresidente.
“Me llama Rodolfo [Reyes] y me dice que tenemos que buscar apoyo, financiación y que Ramón Gordils [un exministro chavista] podía llegar al grupo Zapatero”, contó Martínez Sola sobre cómo se les ocurrió llamar a la puerta del expresidente para buscar financiación. “¿Y por qué emplea esa expresión de grupo Zapatero?“, quiso conocer el juez. ”Eso vino de Caracas, de Venezuela. El grupo Zapatero", contestó.
La extensa declaración vino a ratificar lo que los informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía ya venían plasmando en el sumario a través de mensajes y correos electrónicos incautados a los investigados, pero dejó algunas novedades en boca del dueño de la aerolínea, como, por ejemplo, que Rodolfo Reyes se reunía constantemente con Julio Martínez Martínez, el empresario amigo de Zapatero y dueño de la consultora Análisis Relevante, en Venezuela. “Tenía muchas reuniones en Caracas, muchísimas”. La fiscal anticorrupción, en su turno, quiso ahondar en este punto, pero Martínez Sola se limitó a decir que desconocía por qué tenían tantos encuentros allí, más allá de que Reyes tenía muchos negocios en el país, como una casa de bolsa o temas inmobiliarios.
Contó también que él llegó a conocer a la actual presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, con la misma intermediación. “Únicamente estuve una vez. Me la presentó Julio Martínez Martínez, allí en Caracas”. A pesar de la insistencia de Calama en conocer por qué Rodolfo Reyes había salido de la compañía, el investigado solo aclaró que “chocaba mucho, sobre todo con el señor Roselli”, y que por eso llegaron a un acuerdo para que se marchara en 2025.
El instructor fue muy incisivo en desgranar las finanzas de la aerolínea. “Ustedes, como sociedad, siempre han estado en una situación financiera un poco inestable, digamos”, le afeó el magistrado, quien añadió que le llamaba “la atención”, entre otras cosas, que Plus Ultra tuviera “tan poca deuda con entidades financieras españolas”. “No nos prestaban dinero porque decían que el sector de aviación era de mucho riesgo y nunca conseguimos financiación en España”, aclaró. De hecho, cuando en 2021 Vox y el pseudosindicato Manos Limpias interpusieron la primera denuncia contra el rescate que finalmente terminó archivada por un defecto de forma, “se cerraron todos los grifos”, insistió. “No es que estuvieran abiertos, pero era imposible encontrar financiación”.
Calama preguntó por qué no sometieron a un chequeo las entidades que prestaron dinero a la compañía previa al rescate del Gobierno. Unos préstamos que están bajo el foco porque los investigadores consideran que era una especie de tapadera con la que se terminó lavando el dinero del rescate. El juez no entendía por qué no se revisaron los prestamistas, “sobre todo, cuando estamos hablando de sociedades, no sé si llamarlas exóticas, pero desde luego, ninguna es de Teruel ni de Soria, sino todas de muy lejos”. Martínez Sola contestó: “No teníamos nosotros ni idea de que era una presunta trama de blanqueo de capitales, en absoluto”.
La llamada con Zapatero
El sumario únicamente refleja una supuesta llamada directa entre Zapatero y el dueño de Plus Ultra que se produjo como toma de contacto. A partir de entonces, el interlocutor con la compañía pasó a ser Julio Martínez Martínez. “Le explico lo que es Plus Ultra, los aviones que tenemos, los destinos que volamos, o que volábamos porque estaba todo el tema parado. Y que necesitábamos ayuda”, contó el investigado sobre esa conversación con el expresidente. “En ningún momento se habla de temas económicos. Él me dice que vale, que su grupo se pondrá en contacto conmigo”, asegura.
Martínez Sola dijo que había que “tocar todas las teclas” porque la situación era “horrible, económicamente hablando”. Primero lo intentaron con los créditos ICO. La idea de Julio Martínez Martínez, con quien se veía “no digo todas las semanas, pero casi todas”, fue que escribieran una carta “al banco Santander de parte del señor Zapatero”. Esta misiva consta en el sumario, pero con esta vía no tuvieron ningún éxito. En julio, el Gobierno anunció las ayudas de la SEPI y fue entonces, según el dueño de Plus Ultra, cuando el empresario amigo de Zapatero le habló de la boutique financiera con la que pretendían cobrar el 1% del rescate. “Después de que saliera el tema de la ayuda, le dijimos a Julio Martínez que, por favor, nos echara una mano”, dice.
―Cuando tiene lugar esa conversación donde se concreta el 1%, ¿ustedes entienden que el señor Zapatero va a hacer gestiones para conseguir esa posición?
―No, señoría. No nos consta que el señor Zapatero ni el señor Martínez hicieran cualquier gestión para agilizar el préstamo.
―No os consta. Pero paga.
―Sí.
―¿Y por qué paga?
―Pues ante la duda, señoría. Es decir, nosotros no sabíamos si nos la iban a dar o no, pero por la desesperación que teníamos en la compañía por acceder al préstamo.
―Pero ustedes están pagando porque les habrían dicho, digo yo, que iban a hacer gestiones para conseguir…
―Sí, que nos iban a acompañar.
―A ver, los acompañamientos están muy bien para la gastronomía y otras cosas, pero aquí nos gusta hablar claro. Ustedes son empresarios, no monjitas de la caridad, y ustedes van, como es lógico, a conseguir la ayuda.
―Correcto.
―¿Ustedes entienden, y si no, dígamelo, que van a hacer gestiones para conseguir la ayuda?
―Sí, entendíamos que iban a hacer gestiones para conseguir.
―Y por eso pagan eso.
―Pagamos ante la duda, ¿y si después no nos lo dan por no pagar el 1%? Pues ante la duda se decidió pagar el 1%. Que después nos vimos, con el paso del tiempo, que no habían hecho nada. Es una percepción nuestra.
Tanto Martínez Sola como Roselli habían enviado sendos escritos previos a su declaración en la Audiencia Nacional anunciando su colaboración, después de que el propio Julio Martínez Martínez decidiera emprender esa misma vía. Sin embargo, para las fuentes jurídicas consultadas, lo sucedido dentro de la sala se basó, en resumen, en no negar lo que ya venía plasmado en los informes de la UDEF. De hecho, la fiscal Anticorrupción llegó a mostrar en varias ocasiones las contradicciones sobre ese supuesto pago del 1% cuando, en realidad, Plus Ultra, a través de sus distintas empresas, terminó pagando a Julio Martínez Martínez más de los 530.000 euros que corresponden a ese porcentaje del rescate. Eran pagos por otras gestiones, justificaron.
