Después de haber sido agente del FBI y del Servicio de Impuestos Internos (IRS) durante 24 años, Dave Benscoter inició otro tipo de investigación y comenzó a buscar variedades desconocidas de manzanas.

Gracias a su iniciativa, The Lost Apple Project, se han detectado más 30 variedades que permanecían en el olvido.

En el sitio de este proyecto sin fines de lucro, Benscoter dice que “en 2011, uno de mis intereses era la historia local de la manzana y los libros de los recolectores de manzanas documentaban que había miles de variedades perdidas”.

En efecto, en Norteamérica habrían crecido más de 17.000 variedades, pero solo sobreviven unas 4.500. Con la ayuda de un grupo de voluntarios, Benscoter comenzó a trabajar en los estados de Washington, Idaho y Oregón.

Un interés bastante peculiar

Dave Benscoter creció en Pullman, Washington, y se graduó de la Universidad Estatal de Washington (WSU). Trabajó durante 24 años en el FBI y el IRS, en Seattle, Carolina del Norte, Chicago y Spokane.

Tras su jubilación, descubrió que en el este de Washington se cultivaban manzanas que se creían extintas a finales del siglo XIX y principios del XX. Esto lo impulsó a emprender su proyecto.

Primero, según recuerda el propio Benscoter, había trabajado con la Temperate Orchard Conservancy en Oregón, que contaba con dos expertos en identificación de manzanas. “Tras encontrar nuestra primera manzana perdida, la Fall Jeneting, en 2013, me puse en contacto con la Sociedad Histórica del Condado de Whitman para buscar ayuda y así nació The Lost Apple Project”.

Benscoter examina los catálogos de semillas, registros de ferias agrícolas, recortes de periódicos y libros de contabilidad de viveros en busca de manzanas perdidas. Encontró una, por ejemplo, en una acuarela de frutas y frutos secos que el Departamento de Agricultura (USDA) encargó en 1880.

Si encuentra una manzana que podría considerarse perdida, la envía a expertos en identificación en Oregón. Estos expertos, basándose en descripciones detalladas de los siglos XIX y principios del XX, así como en antiguas acuarelas, analizan el sabor, la forma y la estructura de la fruta. Si una manzana incumple alguno de los criterios de identificación, debe recolectarse nuevamente al año siguiente y enviarse a otros expertos de Estados Unidos.

Durante más de 50 años, los buscadores de manzanas han recorrido el este de Estados Unidos en busca de variedades que se creían perdidas o extintas. Con los años, dieron con más de 1.500 variedades.

Una de las variedades redescubiertas por el exagente del FBI es la Nero, hallada en Steptoe Butte, Washington. “Varias de las manzanas de Steptoe Butte y otros lugares fueron identificadas como antiguas, pero no extintas”, explica el sitio del proyecto. Agrega que “la noticia más emocionante del otoño de 2014 fue el redescubrimiento de la Nero.

El trabajo en Septoe Butte fue realizado en colaboración con investigadores de la WSU. Un artículo de la institución dice que “los manzanos no se reproducen fielmente a sus variedades, ya que, si bien pueden polinizarse entre sí, de entre cientos de plántulas, solo unas pocas conservan las características deseables”.

La WSU afirma que “recuperar variedades desaparecidas no solo trae de vuelta manzanas con sabores o colores inusuales; además podrían tener características valiosas, como resistencia a enfermedades o tolerancia a la sequía, que solo esperan ser descubiertas”.

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