Mientras José María Aznar (FAES) alerta del fin de la monarquía si Pedro Sánchez mantiene el poder, Iván Espinosa de los Monteros (Atenea) pide votar en la urna para evitar el sospechoso sufragio por correo. Mientras Jaime Mayor Oreja (NEOS) llama a la movilización electoral masiva, Ignacio Arsuaga (Hazte Oír) intenta colocar el aborto en la agenda. Mientras los propagandistas católicos reclaman una política de inspiración cristiana, un laboratorio de ideas alineado con Javier Milei difunde informes para rebatir que la economía vaya tan bien como dice el Gobierno.
Durante una precampaña, no solo se activan los partidos. También multitud de fundaciones, asociaciones, grupos de todo tipo. Tras la convocatoria electoral, la mayoría de los focos que buscan agitación social se han dirigido hacia la izquierda, por la acampada en la Puerta del Sol, la convocatoria de una huelga general por la vivienda el 11 de noviembre y las movilizaciones por la educación y las pensiones. Pero no solo ahí se ha producido activación para presionar y marcar la agenda. También en la derecha hay mucho movimiento.
Agitados por la posible mayoría absoluta del PP y Vox, grupos de todo el arco político derechista han entrado en combustión, deparando un aluvión de actos, convocatorias, informes y campañas para imponer marcos de debate —sobre todo Ceuta, inmigración, posible fraude electoral, corrupción en el PSOE—, llamar al voto masivo y hacer oír sus voces en busca de protagonismo. El fenómeno no solo abarca asociaciones. También agitadores de masiva audiencia digital reclaman la atención de las cámaras. Como Vito Quiles, que nada más conocerse la convocatoria electoral anunció su gira de actos Mafia o patria, empezando en Pamplona la pasada semana y con final en Alicante el 19 de noviembre. Parco en ideas, Quiles basa su despliegue en la provocación a la izquierda.
Felipe González Santos, investigador especializado en movimientos sociales y de protesta, ahora en la City St George’s University de Londres, ve toda esta “hiperactividad” como el resultado “lógico” de una campaña “polarizada al máximo”, que “deja a todos estos actores en posición idónea para generar contenido”. Además, añade, otro factor juega a favor de la agitación en este segmento social: ante la “alta probabilidad” de victoria de la derecha y un gobierno “en sintonía” con estos grupos, crece el incentivo para posicionarse y aumentar así las posibilidades de ejercer “influencia” o colocar “cargos, asesores y colaboradores” salidos de sus patronatos o equipos directivos.
FAES, NEOS, Atenea
FAES, citada por muchos como la fundación más poderosa de la derecha española, de decisiva influencia en el PP, ya ha tratado de delimitar el terreno de juego. Nada más producirse la convocatoria, su presidente, José María Aznar, declaró que si del 29-N sale un Gobierno similar al actual, “se termina” el “sistema constitucional”, incluida su “monarquía parlamentaria”. A través de un editorial, FAES ha desarrollado su diagnóstico, según el cual serán las elecciones “más decisivas de toda la etapa democrática”, y en ellas la izquierda debe perder el poder para que “España tenga futuro”. Esta semana, FAES ha exhibido músculo con la elección de una integrante de su patronato, Cayetana Álvarez de Toledo, como número dos del PP por Madrid, y de otro, Gabriel Elorriaga, como presidente de Reformismo 21, el laboratorio de ideas del partido, que colabora en la elaboración del programa.
Los movimientos se extienden por una amplia gama de organizaciones entre el PP y Vox. Como NEOS, la fundación presidida por el exministro del PP Mayor Oreja, amigo de Aznar pero también próximo a Santiago Abascal. En plena precampaña, NEOS ha realizado un llamamiento a que los españoles estén “más movilizados que nunca”, al mismo tiempo que difunde mensajes a favor del entendimiento entre el PP y Vox. Esa idea es moneda corriente en los grupos de todas las familias derechistas: prohibidas las peleas entre sus dos grandes partidos.
También a favor de unas relaciones armónicas entre Alberto Núñez Feijóo y Abascal durante la campaña se ha posicionado Atenea, el laboratorio de ideas del exdirigente de Vox Iván Espinosa de los Monteros. El think tank, que ultima una “guía de voto”, ha publicado un informe elaborado por el exdiputado de Vox Francisco José Contreras con medidas contra la “crisis del sistema educativo”.
“Aspiramos a que nuestras aportaciones sean tenidas en cuenta tanto durante la campaña como por un futuro Gobierno”, explica Espinosa, que al igual que Mayor Oreja reúne en su organización a múltiples perfiles de la derecha entre el PP y Vox. A esta iniciativa se suma un mensaje de Atenea animando a votar presencialmente, poniendo bajo sospecha el sufragio por correo.
De Italia a Hungría
“El caso de Atenea es demostrativo de cómo funciona el mundo de las organizaciones. Espinosa ha renunciado a presentarse a las elecciones, posibilidad sobre la que se especulaba, pero con la que tendría pocas opciones. Lo que hace es mantenerse al frente de una organización, desde la que busca protagonismo, influencia y acumulación de capital político. El día de mañana, ya se verá qué hace con él”, explica el politólogo Jaime Bordel, que investigó el ascenso de la extrema derecha en Italia para el ensayo Salvini & Meloni (Apostroph, 2022), y que destaca la importancia que en dicho ascenso tuvo la red de asociaciones en su órbita.
Con este bagaje, desarrolla su análisis: “Esta fuerte movilización tiene que ver con que, en un contexto en el que la derecha está cerca de conseguir el poder y si lo hace deberá definir un rumbo concreto, cobra especial sentido tomar ahora posiciones”.
Si Bordel, conocedor del caso italiano, recuerda que Meloni ha contado con figuras de grupos conservadores como Family Day o la Fundación Tattarella, González Santos recalca que Viktor Orbán se hizo con el poder en 2010 tras una campaña apoyada en los llamados “círculos cívicos”, que contribuyeron a su ascenso respaldando su discurso antielitista y contra la corrupción. “Al igual que en EE UU con Trump, en Hungría estos grupos ayudaron a ganar a Orbán presentándose como parte de un proyecto democratizador frente a unas élites corruptas. En ambos casos, luego no reaccionaron ante los abusos y el autoritarismo de los suyos”, recalca el investigador, que ha estudiado las conexiones entre grupos derechistas tanto en España como en Europa.
Ceuta en Madrid
Un rasgo extendido es el esfuerzo por mantener el foco de la atención en la crisis de Ceuta. Así lo hace Sociedad Civil Española (SCE), la red de organizaciones que convocó una manifestación de unas 20.000 personas en Madrid el 26 de septiembre reclamando elecciones anticipadas a Sánchez, con el impulso de figuras como el exdiputado de Ciudadanos Marcos de Quinto y el expresidente del PP catalán y cofundador de Vox Alejo Vidal-Quadras. SCE —que asegura contar con más de 200 entidades “afines”— ha actuado como apoyo en Madrid para organizar la manifestación por Ceuta convocada para este domingo por Mujeres Caballas en la capital de España.
Además, SCE prepara una “campaña” para “apoyar a los partidos que se oponen al proyecto autoritario” de Sánchez, explica el coronel del Ejército retirado Carlos de Palma, miembro de SCE y que estuvo entre los coordinadores de la manifestación de septiembre.
Rostro destacado de SCE, Marcos de Quinto es además secretario de Pie en Pared, un laboratorio de ideas para “combatir la hegemonía cultural de la izquierda” en el que coinciden figuras de Vox, como el eurodiputado Juan Carlos Girauta, y el PP, como la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre.
A través de una frecuente presencia en los medios y de actividad en las redes, De Quinto no hace campaña por partidos en concreto, pero sí por causas: contra la huelga general por la vivienda; contra un modelo de asistencia social que cronifica —a su juicio— “la paguita y el subsidio”; contra los supuestos “complejos” del PP a la hora de combatir a la izquierda.
Aborto e impuestos
Al mismo tiempo que mantiene el activismo contra el Gobierno desde Ceuta, el grupo ultracatólico Hazte Oír ha lanzado una recogida de firmas para exigir una auditoría de los resultados del 29-N —dando por hecho que Sánchez quiere “robar las elecciones”— y ha emprendido diversas iniciativas judiciales para evitar que se levante la suspensión del voto a los nacionalizados por la ley de nietos. Entre sus objetivos destaca uno: que el rechazo al aborto, la eutanasia o la “ideología de género” forme parte del debate de campaña. “Queremos que los candidatos expliquen qué van a hacer para defender” los principios provida, señala a través de un portavoz la organización presidida por Ignacio Arsuaga.
“Una convocatoria electoral ofrece una ocasión para colocar temas como el aborto, la educación o los impuestos en la agenda e intentar que los partidos los incorporen”, observa el sociólogo Joseba García, profesor en la Universidad del País Vasco, que subraya la heterogeneidad de las fuerzas movilizadas y la “competencia” entre ellas por “ganar visibilidad”. Coautor del artículo El campo antiderechos en España (REIS, 2025), García pronostica, en caso de victoria derechista, una dinámica de presión de los grupos más radicales sobre el PP en todos los temas que abarca la llamada “batalla cultural”, así como en los “morales” —aborto, eutanasia— y en inmigración. “Surgirá una tensión sobre la que pivotará gran parte de la estabilidad de la alianza. Si el PP cede poco, puede decepcionar a parte de su electorado más conservador. Si cede demasiado, puede alejar a votantes más moderados o abrir conflictos dentro de su propio espacio”, expone.
También habitual del mensaje político desde el terreno religioso, la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), la organización detrás de las universidades y colegios CEU y del periódico El Debate, ha publicado en plena precampaña dos informes a través de su laboratorio de ideas, CEU-Cefas. Uno, con “propuestas para un compromiso político” para evitar el “blanqueamiento” de ETA. Otro, con medidas para evitar el “desplome de la natalidad”. Fernando Nistal, director ejecutivo de CEU-Cefas, desvincula esta producción del contexto preelectoral. “Defendemos una serie de principios, basados en la Doctrina Social de la Iglesia, que están por encima de la actualidad”, señala Nistal, que aboga por un proceso de “regeneración nacional y social” de base religiosa. En pleno inicio de la campaña, tendrá lugar el principal evento anual de la ACdP, el Congreso Católicos y Vida Pública, dirigido por la expresidenta del PP vasco María San Gil, a su vez vicepresidenta de NEOS. El lema de esta edición será América y España: la fe que nos une.
Si hay agitación en el ámbito de la derecha católica, también en la que se define por su ultraliberalismo económico, en línea con las tesis antiimpuestos del presidente argentino, Javier Milei, que ven en la posible mayoría del PP y Vox una oportunidad para el avance de sus ideas en España.
El Instituto Juan de Mariana (IJM) ha publicado desde la convocatoria electoral tres informes sobre el “desastre socialista” en materia económica —pese al sostenido liderazgo de España en crecimiento económico en la UE—, “el sacrificio fiscal de los contribuyentes” y “la factura de la corrupción” del “sanchismo”. El director del IJM, Manuel Llamas, ex alto cargo de Isabel Díaz Ayuso, afirma que su objetivo, como el de cualquier think-tank, es “influir”, en su caso haciendo un “balance” según el cual “el relato triunfalista” del Gobierno es falso. Llamas afirma que ningún partido comparte al cien por cien las ideas de su organización, pero “evidentemente” confía en que un hipotético cambio de gobierno ponga en marcha medidas de su agrado.

