En 1997, la conservacionista y activista por los derechos de los animales, Karen Groebli, vio una oportunidad donde otros solo veían una mansión venida a menos. Entonces, invirtió 188.500 dólares para reformar la Casa Broderick-Kenny, que domina uno de los barrios más elegantes de San Diego. En agosto de 2026, la propiedad salió a la venta con un precio de 4,5 millones.
La casa de estilo victoriano estaba tapiada y abandonada, con el yeso arrancado de las paredes, tuberías de gas que colgaban del techo y habitaciones sepultadas bajo escombros. Construida en 1888 había sido sede de la primera escuela de música de la ciudad, pero, con los años, quedó en el olvido.
La ubicación es singular: el histórico barrio de Bankers Hill, al lado de Balboa Park y al norte del centro, a pocos minutos de Little Italy, Petco Park y el Aeropuerto Internacional de San Diego. Un barrio que ha sido frecuentado, entre otros, por Theodore Roosevelt (estuvo en la casa en 1915), Muhammad Ali y Sammy Davis Jr., quienes se hospedaron en el cercano Hawthorne Historic Inn.
Desde las terrazas privadas, los futuros dueños tendrán excelentes vistas del puerto, Point Loma, el océano Pacífico y el puente Coronado. La compra puede hacerse con o sin muebles y, como la propiedad pertenece al patrimonio histórico, es posible que haya beneficios fiscales.
¿Cómo es la mansión?
Un artículo de Top Ten Real Estate Deals afirma que Groesli desmanteló la vivienda, de 4.500 pies cuadrados y tres pisos, desde los techos hasta los cimientos para devolverle su encanto original. Durante ocho años, junto con un arquitecto de San Diego y un equipo de artesanos, lograron ese propósito.
Groebli contó con una ventaja porque, a pesar del tiempo transcurrido, algunos detalles originales permanecían intactos y pudieron ser restaurados. Por ejemplo, todas las molduras; la barandilla, los balaustres y los postes de la escalera que conecta el primer y el segundo piso; varias puertas, incluyendo dos grandes corredizas y la carpintería del porche delantero.
La firma inmobiliaria Compass, que ha puesto a la venta la Casa Broderick-Kenny, destaca algunas de sus curiosidades. Por ejemplo, que en la cocina están las columnas que pertenecieron al decorado de la película Titanic (filmada en 1997 por James Cameron) y que imitan la primera clase del transatlántico.
Las puertas del “bar clandestino” provienen del Tivoli, uno de los primeros bares del Gastamp Quarter y frecuentado por Wyatt Earp, el famoso marshall. El ascensor es uno de los primeros residenciales de la ciudad y, aunque ha sido modernizado, mantiene su cabina y puertas de tijera de época. También son para destacar la espectacular escalera de caracol y una treintena de candelabros de época.
La mansión tiene cuatro habitaciones (la suite principal ocupa el tercer piso) y cinco baños. Tiene área de desayuno, comedor independiente, sala familiar, sala de estar, lavadero, refrigeración y calefacción central, dos chimeneas y armarios empotrados, entre otras comodidades.
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