Existen historias y formas de vivir de millones de personas que hoy, el año 2026 en pleno Siglo XXI, aún resultan sorprendentes. Lejos del ruido y el movimiento frenético de la ciudad, el caso de Juanito, un pastor de Ecuador, inspira por la sencillez y la felicidad que muestra. "Somos felices con la tranquilidad", define el hombre.

El hombre de 71 años vive y trabaja a unos 4.000 metros sobre el nivel del mar, en un paisaje frío con extensas jornadas junto a los animales, que forman parte de su dura rutina. Lejos de las comodidades y las posibilidades que ofrece una gran ciudad, su día a día transcurre entre el cuidado de las ovejas y tareas para sostener a su familia.

Trabaja en una actividad milenaria, transmitida de generación en generación, y que también funciona como una forma de vida compartida. En el bello paisaje de las montañas donde vive, el trabajo no parece estar separado del resto de su existencia: cuidar a los animales, permanecer y compartir las tareas forman parte de una misma rutina de subsistencia.

Tradiciones ancestrales y convivencia con la naturaleza: el secreto de Juanito para ser feliz

En una entrevista, Juanito asegura que en el sitio donde está asentada su familia no ha llegado "ni siquiera las enfermedades". "Gracias a Dios hemos vivido tranquilamente aquí", destacó quien tiene seis hijos y seis nietos, muchos de los que aún viven con él en la casa. Son descendientes de la cultura indígena Panzaleo.

En un paisaje hermoso, pero que muestra el frío de los páramos de Ecuador a 4.000 metros de altura, Juanito vive en chozas de barro y paja, con la leña encendida casi siempre, para mantener el calor puertas adentro. Duermen en colchón también de paja y con varias capas de colchas.

Comen frutas y frutos que ellos mismos cosechan y diversos animales. Aseguran que sus productos están llenos de vitaminas naturales, y que hasta los han ayudado a combatir el Covid-19 en plena pandemia. Esto no significa que, cada tanto, vayan al pueblo más cercano a comprar víveres y vender sus productos también.

Todos los días deben sacar a las ovejas de su corral y, para que estas pasten, caminan unos 40 minutos o más. "Aquí en el páramo viví toda la vida. Mi papá y mi mamá también nacieron aquí. Por eso no nos hemos ido", confiesa Juanito. Y reitera que allí viven felices. "No vivimos en un pueblo y trabajamos tranquilos. Gracias a Dios esto es una bendición", destaca.

Además, sobre sus animales, indica que los borreguitos agrupados son unos 150. La flauta andina lo acompaña en cada caminata "me quiere más que mi mujer", bromeó el hombre. El hombre fue entrevistado por los hacedores de contenido Josué y Elie, que poseen el canal de Youtube "Ecuador y sus paisajes" (@josueyeli), con más de 300 mil suscriptores.

El video cuenta con más de dos millones de visitas y describe: "Don Juanito comparte su rutina diaria cuidando ovejas y cultivando alimentos en las alturas de los páramos ecuatorianos". Los viajeros pasaron tres días con la familia. Aseguraron que la experiencia que se reflejó explora cómo estos mantienen tradiciones ancestrales, que incluyen también la cocina con leña y superan las bajas temperaturas de la zona.

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