Francina Armengol (Inca, Baleares, 55 años) es una farmacéutica que lleva más de 15 años en primera fila política, como dirigente socialista en las islas y en esta pasada legislatura al frente de la tercera institución del Estado como presidenta del Congreso. No ha sido una tarea fácil. El Parlamento se ha embravecido y algunos parlamentarios de la derecha, PP y Vox, la tienen enfilada como un árbitro en defensa del sanchismo. Alguno no le ha respondido ni a sus felicitaciones personales en privado.

Pregunta. ¿Ha sido una presidenta de las Cortes de parte del sanchismo, como la acusa el PP, o demasiado condescendiente, como opinan algunos en la bancada progresista de la Cámara?

Respuesta. He intentado ser una presidenta que pudiera facilitar las cuestiones fundamentales del Congreso, por una parte el debate parlamentario, llegar a acuerdos y aprobar iniciativas políticas, y el control al Gobierno, y luego también la apertura del Congreso como objetivo de esta legislatura. Y hacerlo de una forma ecuánime e intentando salvaguardar que el diputado o miembro del Gobierno pueda expresarse y argumentar su postura, sin ser yo responsable de cómo la argumenta cada uno.

P. ¿Cómo podría tener algún arreglo este clima de confrontación e insultos constantes para la próxima legislatura?

R. Es una de las cosas que me duelen y duelen a cualquier persona con sentido común. Una persona que tiene argumentos no tiene por qué acudir al insulto. Nadie tendría que acudir al insulto para argumentar una posición política, ni a la agresividad, ni a intentar deshumanizar al adversario político. He gobernado en mi comunidad ocho años y el Consell Insular de Mallorca, cuatro, y siempre con pactos y actitud de diálogo. Estoy convencida de que es posible. Y para bajar ese suflé, lo primero de todo es aceptar los resultados democráticos que dice la ciudadanía. A partir de ahí, la receta mágica sería comportarse dentro de los cánones de educación básicos.

P. ¿Por su experiencia de estos años, la responsabilidad de ese clima envenenado es equidistante, de todos los partidos igual?

R. Soy todavía presidenta del Congreso y tengo que señalar algo muy evidente. No es que haya una polarización, hay un clima de agresividad buscado.

P. ¿Ha podido reconvenir alguna vez en persona a los líderes de los dos grandes partidos, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, para que aplaquen a sus huestes más descontroladas?

R. Lo he intentado durante toda la legislatura, buscar el clima más tranquilo de diálogo, en todas las juntas de portavoces, con todos los líderes, pero eso depende de lo que quieran que pase los 350 diputados que están, y de una forma muy especial de lo que piensa la dirección de los grupos parlamentarios, que son los que marcan el tono de los debates.

P. En esta legislatura ha habido muchos recursos por parte del Senado, que el PP ha usado con su mayoría absoluta como cámara para hacer oposición al Gobierno y al Congreso, pero la mayoría no han prosperado. ¿Eso podría repetirse en la siguiente legislatura dependiendo de quién gobierne?

R. En esta legislatura hemos tenido una circunstancia muy diferente a otras, que es que había una mayoría política diferente en el Congreso que en el Senado. Ha habido más litigiosidad en estos tres años de recursos del Senado al Constitucional contra decisiones del Congreso que en los 45 años restantes. De momento, ya vamos con 14 sentencias del Constitucional y en todas nos ha dado la razón al Congreso.

P. El Gobierno va a llevar la convalidación de varios decretos ley al Congreso a través de la Diputación Permanente antes de las elecciones. Se sabe que es legal, pero ¿está bien que un órgano más reducido suplante e incluso corrija al pleno del Parlamento, por ejemplo, en los decretos de vivienda derrotados?

R. Esto es lo que marca la Constitución, es lo legal, es lo que se ha hecho siempre. No estamos en funciones, seguimos en nuestra capacidad para poder seguir dando soluciones a los ciudadanos. El Gobierno sigue gobernando y la Diputación Permanente tiene que seguir respondiendo, convalidando o derogando los reales decretos leyes que aprueba el Gobierno. Esta composición de la Diputación Permanente fue aprobada por toda la Mesa del Congreso sin ningún problema y creo que en democracia es fundamental aceptar las reglas del juego y mantenerlas.

P. ¿Las reformas del Reglamento que introdujeron las sanciones y hasta la expulsión para los agitadores ultras que actuaron como pseudoperiodistas y que no cumplían unas mínimas normas de educación y trabajo en el recinto del Congreso podrían ser fácilmente revertidas por una mayoría de la Mesa del PP y Vox?

R. Cualquier avance, cualquier norma puede ser revertida por otra mayoría, en este caso por una mayoría conservadora. No hay nada que tengamos conseguido para siempre. No hay ningún derecho que sea inmutable. La lucha democrática tiene que ser constante, también en este caso de la convivencia en el Congreso, y por eso intenté buscar el acuerdo con el PP y con el Senado. El derecho constitucional a la información es fundamental, pero aquí no se trataba de eso, sino de que había activistas de ultraderecha que venían a boicotear las ruedas de prensa, impedir el trabajo de los diputados y de los profesionales del periodismo.

P. ¿Qué les diría a los que propagan la idea de que esta legislatura ha sido inútil porque no se ha aprobado prácticamente nada en el Parlamento?

R. Todo lo contrario, ha sido útil para la ciudadanía. Basta ver la situación que vivimos en España gracias a iniciativas legislativas aprobadas en términos económicos, de afiliación a la seguridad social, de trabajo, de apoyo a políticas como la vivienda, la educación, la sanidad, de revalorización de las pensiones y leyes tan importantes como la ELA. Digamos a los familiares o a las personas que están sufriendo una enfermedad como la ELA si es inútil o no que hayamos aprobado unas ayudas dirigidas para que puedan tener una mayor dignidad en su enfermedad.

P. ¿Francina Armengol repetiría la experiencia de ser presidenta de las Cortes?

R. Ha sido un verdadero honor y un gran orgullo ser la presidenta de las Cortes Generales y eso dependerá de cómo se constituya la Cámara el 23 de diciembre, de las mayorías parlamentarias y de muchas otras cuestiones, pero pongo en valor y agradezco muchísimo la confianza de los 178 diputados que apoyaron mi candidatura.

P. ¿Si PP y Vox tuvieran mayoría en esta Cámara podrían eliminar el uso de las lenguas cooficiales?

R. He intentado que el Congreso sea representativo de la gente a la que representa y en España hay gente que tiene como idioma materno el español, mucha, pero también el euskera, el gallego, el catalán, y que el Congreso hable todas las lenguas oficiales es un avance importante porque la gente se siente más cerca. Nos da idea del respeto a las diferencias, a la pluralidad. En el presupuesto que ahora llevamos de la cámara ha habido los votos favorables del PP que incluyen los pinganillos y me queda la esperanza de que, pase lo que pase después del 29 de noviembre, esa sea una medida que no se vaya atrás.

P. ¿Qué avances cree que deberían ser intocables y qué cambios habría que acometer sí o sí en la próxima legislatura al margen de quién esté en la Presidencia?

R. Se tendría que hacer una reflexión coral del conjunto del reglamento para hacer posible que fuéramos más ágiles en poder debatir en comisiones, en ponencias, las cuestiones que son de mucha actualidad. Hemos aprobado el primer plan de Congreso Abierto que tiene que ver con la rendición de cuentas, la transparencia y con hacer posible que haya mayor participación ciudadana en la toma de decisiones. Ahora estábamos trabajando con la comisión de Calidad Democrática cómo poder hacer asambleas ciudadanas que participaran directamente en la toma de decisión en algunas comisiones. Un Congreso más cercano y que valore de dónde venimos, con más actos de Memoria Democrática. Y también un Congreso mucho más feminista.

P. ¿En muchas ocasiones ni las preguntas de la oposición ni las respuestas del presidente y sus ministros se atienen a lo formulado?

R. Sería partidaria, vista la experiencia de preguntas registradas, que luego se levanta el diputado y poco tiene que ver con lo que está planteando al Gobierno, de emplazarnos a hacer preguntas directamente más libres al Gobierno.