El Gobierno español ha decidido posponer la reunión de alto nivel con Argelia, cuya celebración estaba prevista este mes en Madrid. Este foro, que reúne a miembros de los dos gobiernos, encabezados por los respectivos primeros ministros, no se celebraba desde 2018. Aunque no se había fijado una fecha definitiva, su reanudación fue pactada para octubre por el presidente argelino, Abdelmayid Tebún, y el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante la visita de este último a Argel en julio, apenas 10 días antes de que estallara la crisis en Ceuta.
La suspensión, que ha sido adelantada por el diario Público, y confirmada por fuentes del Gobierno a EL PAÍS, llega en un momento diplomático sensible, a escasos días de que los Reyes visiten Ceuta y Melilla, un viaje que previsiblemente amenaza con despertar protestas de Marruecos. Rabat es el tercer vértice de un triángulo diplomático volátil: Argelia y Marruecos, sumidos en una rivalidad geopolítica histórica, rompieron relaciones en 2021.
Fuentes del Gobierno aducen que la proximidad de las elecciones restaba sentido a la reunión en estos momentos. Otra, también del Ejecutivo, añade que la crisis de Ceuta no ha ayudado precisamente a celebrar el encuentro. El foro no tenía por qué celebrarse en octubre, agrega esta última; de hecho, nunca se llegó a fijar una fecha definitiva. Solo se convino en que sería tras el verano, en el último trimestre, por lo que ahora, con las elecciones ya en marcha, es mejor aplazarla hasta después de los comicios.
La cita era, en cualquier caso, muy esperada. Estaba previsto que esta VIII Reunión de Alto Nivel hispano-argelina trajera la definitiva normalización de las relaciones bilaterales y el relanzamiento de la cooperación entre ambos países, después de que los lazos entre Madrid y Argel entraran en barrena con la crisis diplomática que se abrió en marzo de 2022. El distanciamiento comenzó cuando el Gobierno español tomó partido por Marruecos en el conflicto del Sáhara Occidental, abandonando su tradicional postura de neutralidad. Estas grietas en la relación impactaron en el comercio, que quedó casi en suspenso cuando Argelia bloqueó los pagos bancarios, con la única excepción del suministro de gas.
Argelia ha respondido con silencio oficial al aplazamiento de la reunión de alto nivel, aunque medios argelinos han abordado indirectamente la cuestión para desmentir la cancelación de una presunta visita del presidente Tebún a España, citando fuentes de la Administración. El diario Le Jeune Indépendant, considerado próximo a la Presidencia de la República, recuerda que “no puede aplazarse una visita que no estaba prevista, que no figuraba en la agenda del presidente (…) y que no había sido planteada por ninguna de las partes”. El mismo medio reconoce que “la reunión de alto nivel hispano-argelina debía llevarse a cabo en este periodo, sin fecha precisa”, aunque “presidida por los primeros ministros de los dos países”.
En su proceso de reconciliación diplomática, Argel y Madrid han obviado las menciones al conflicto del Sáhara en las declaraciones públicas. El Consejo de Seguridad de la ONU tiene previsto decidir a finales de este mes sobre el futuro de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso), que Marruecos desea desmantelar para reforzar el plan de autonomía bajo su soberanía del territorio de la antigua colonia española.
El pasado mes de julio, con la culminación del deshielo diplomático durante el viaje a Argel de Sánchez, los dos gobiernos acordaron aumentar el suministro de gas. Ambas partes consideran que es posible incrementar el flujo, tanto a través del gasoducto que une Almería con Argelia (Medgaz), con una capacidad excedente del 10% que se quiere aprovechar, como mediante las compras de gas licuado, que se considera posible duplicar. La compañía estatal argelina Sonatrach (51% del capital) y la española Naturgy están vinculadas por contratos a largo plazo (hasta 2030) y son socias en la operación de Medgaz. Sonatrach mantiene, además, una participación histórica de un 4% en el capital de Naturgy.
El profesor de Economía Abderramán Mebtul, exdirector de estudios del Ministerio de Energía argelino y antiguo asesor de Sonatrach, recuerda que la “interdependencia energética constituye la columna vertebral de las relaciones entre España y Argelia” y ha sido el elemento clave que evitó una ruptura total entre ambos países durante la pasada crisis diplomática. Los suministros están garantizados a través del gasoducto Medgaz, precisa Mebtul en un intercambio de mensajes. El país magrebí fue en 2025 el principal proveedor español de gas y España es su segundo mejor cliente energético, solo por detrás de Italia.
Pero el presidente argelino ya destacó hace tres meses durante la visita de Sánchez que “el comercio entre España y Argelia está muy por debajo de su potencial”. Argel considera que ambos países deben explorar oportunidades en los campos de las energías renovables y el hidrógeno verde, sin olvidar otros sectores como las nuevas tecnologías, la construcción y las obras públicas, así como en la agricultura y la industria. En 2025, el volumen total de comercio entre Argelia y España alcanzó los 8.500 millones de euros (de los que 6.300 millones corresponden a las exportaciones argelinas, esencialmente de gas), con más de un centenar de empresas españolas operando en el mercado del país magrebí.
