El Consejo de Ministros extraordinario de este lunes para disolver las Cortes y convocar elecciones no fue de trámite. Se convirtió rápidamente en una especie de arranque de la campaña electoral, con una arenga inicial muy entusiasta del presidente, Pedro Sánchez, según coinciden varios ministros, que fue seguida por intervenciones prácticamente de todos ellos en sentido similar.
Sánchez les dijo con mucha vehemencia desde el arranque “¡salimos a ganar y vamos a ganar!" y los ministros contestaron con ideas muy parecidas, especialmente los socialistas, que son los que están más vinculados al presidente.
Yolanda Díaz y los demás ministros de Sumar también hicieron discursos muy políticos, dando la dimensión al momento, aunque algo menos mitineros que los de varios compañeros socialistas que se mostraron convencidos de que hay una oportunidad de darle la vuelta a las encuestas y lograr una mayoría que mantenga a Sánchez en La Moncloa.
Óscar Puente, uno de los dirigentes que más peso tendrá sin duda en la campaña y cuyo nombre siempre figura como un posible sucesor de Sánchez en el caso de que abandonara la dirección del PSOE si no se logra revalidar el Gobierno, fue de los que con más entusiasmo habló de la posibilidad de ganar y del acierto de convocar las elecciones en este momento. También hizo un discurso muy político y muy sentido la valenciana Diana Morant, según comentan varios de ellos.
En cualquier caso, en lo que coinciden muchos es en que Sánchez estuvo mucho más entusiasta y mitinero dentro del Consejo de Ministros de lo que lo había estado en su comparecencia en las escalinatas de La Moncloa, donde eligió un tono más bajo. Por eso muchos ministros se sorprendieron al escucharle dos horas y media después en otro registro, mucho más parecido al que habitualmente tiene en los mítines.
En realidad, en privado los ministros consultados sí son conscientes de la enorme dificultad que tiene enfrentarse a una ola de derecha que atraviesa toda Europa y también ha llegado a España y empuja al PP y a Vox camino de La Moncloa. Pero varios ministros explicaron en sus análisis que el PP tiene un mal candidato, que no consigue despegar, y eso puede ser una gran ventaja para Sánchez, aunque todas las encuestas sí detectan que Vox está muy fuerte y sin embargo el espacio a la izquierda del PSOE está muy débil y dividido, tanto que podría ir en varias candidaturas.
Si no aguanta ese espacio y pierde muchos escaños, que algunos irían a parar al bloque de la derecha porque se los quedaría un Vox en ascenso, es muy difícil pensar en revalidar un Gobierno progresista. Por eso en el PSOE también miran a los ministros de Sumar, con Mónica García como posible candidata, para que se reorganicen cuanto antes y logren recuperar algo en las encuestas.
Varios ministros aprovecharon para agradecer estos ocho años al presidente por haberlos nombrado, pero rápidamente otros llevaban la cuestión más al terreno de la campaña electoral y a la necesidad de estar positivos porque son conscientes de que en el victoria es imposible, como señalan los sondeos. Y es ahí donde, según varios ministros consultados, habrá que trabajar más en los próximos días, porque es imposible remontar una campaña si la gente no cree que la victoria es posible.
La parte del contraste de modelos entre la derecha y la izquierda y el mensaje que dio Sánchez de que necesita una mayoría progresista más fuerte para resolver temas como el de la vivienda está muy clara, pero lo que parece más complejo es cambiar el estado anímico de los electorados, hipermovilizado y convencido de la victoria en el caso de la derecha y mucho más alicaído y con escepticismo en la izquierda. Eso les pidió Sánchez a los suyos, que salgan a ganar y animen a la gente para darle la vuelta como en 2023.
El consejo terminó así con aplausos y un llamamiento al entusiasmo, pero no tuvo más contenido político porque será este martes cuando sí se tramiten dos nuevos decretos de vivienda, similares pero no idénticos a los que tumbó el Congreso, y ahí se empiece también a dar respuesta a las peticiones de la calle para que se haga algo que impida que haya más desahucios como el de Maricarmen. Esos decretos se convalidarán ya en la Diputación Permanente, donde el Gobierno sí tiene una mayoría sin Junts. Basta con que el PNV le apoye, además de ERC, Podemos y Bildu, para sacar adelante al menos el que será similar al decreto Maricarmen para impedir desahucios.



