Cristina arrancó la caminata hacia el centro. Ha entendido quizás otra ley escrita en piedra: hacer política en la Argentina es tirar hacia el centro. Aunque para ganar y fumigar adversarios, las herramientas de la polarización rindan algún fruto pasajero. El peronismo parece ensayar algunos pasos para blindar la unidad. Para eso Cristina necesita que de aquí en adelante no haya explosiones fuera de control. Para eso sirve la estrategia de tejer la mayor cantidad de alianzas posibles. Eso es solo posible con un acercamiento al centro moderado. Como un espejo, es lo mismo que ensaya Patricia Bullrich para alejarse de la derechona que representa Milei. Para noviembre está previsto el Congreso del PJ de la provincia de Buenos Aires para que asuma el infante Máximo como titular después del pacto con Axel Kicillof. Es una prueba de convivencia en la que hay que evitar que un enfrentamiento que los termine de dividir en el distrito donde tienen las mejores chances de retener algún poder. Para esa oportunidad Cristina comenzó hace una semana a transmitir señales de concordia. Una era avalar el viaje de Máximo al Chaco, invitado para el 17 de octubre por Jorge Capitanich. Eso liberó la plaza de La Matanza para que Axel lanzase señales amistosas a San José 1111. El gobernador reivindicó la inocencia de Cristina y avaló los protocolos del lawfare. Se explica que el jueves, en la cumbre del grupo “Emperador” en la casa de La Pampa, Máximo y Axel volvieran a dialogar sin las rispideces de antaño. Fue otra de las novedades de ese encuentro de 4 horas, como la presencia de Juan Manuel Olmos (pidió que no lo dejasen afuera) y el debate franco sobre quiénes son los presidenciales. De los presentes, Axel, Sergio Massa, Gerardo Zamora y, de los ausentes, Sergio Uñac y Juan Manzur.
Busca exhibir poder ante los jueces
Es difícil imaginar a una Cristina estratega. Si fuera así, no estaría donde está, comenzando su campaña para 2027 desde el calabozo domiciliario y con un nuevo juicio. Pero es la titular inhabilitada de un PJ que transita por la época de menos poder y representación de su historia. Agrava esa condición el cisma que tiene con la representación del peronismo del interior. La mayoría de los gobernadores juegan hoy como aliados tácticos del gobierno de Javier Milei. Esas señales se completan con otras que, además de blindar la unidad, le dan a la expresidenta un relieve imprescindible cuando uno tiene problemas en tribunales. Los magistrados huelen dónde está el poder y toman nota cuando uno de sus cautivos conserva alguna cuota, así como se ensañan al límite con quien no lo tiene. Para las valencias de poder que le quedan a Cristina se sucede también el desfile de dirigentes por su búnker. El viernes anterior al 17 de octubre entró Sergio Massa, quien se aseguró de que se capturase el testimonio gráfico, con una foto que se ocupó de publicitar. Menos pública fue la visita de este 17 que recibió de Juliana di Tullio. En el secreto más lacrado, Cristina recibió el martes por la tarde a José Mayans y a Miguel Pichetto. Fue el preámbulo de la cumbre de la casa de La Pampa el jueves.
El Tándem Pichetto-Mayans
Parece claro que Cristina construye lo que fue el mejor momento del peronismo en el Senado, durante su último mandato como presidenta hasta 2015. Hasta ese momento el bloque en el Senado era conducido por Pichetto con Mayans como el segundo. Ese bloque mayoritario se fracturó cuando asumió Mauricio Macri. Pichetto se hizo cargo de un bloque más distante del cristinismo, y Mayans se hizo cargo de otra fracción. Duró hasta la migración de Pichetto a la fórmula presidencial junto a Mauricio Macri, y Mayans lo reemplazó en la conducción del conjunto. Pasada casi una década se recompone el tándem Pichetto-Mayans. Discretamente se habían reunido una semana antes a solas en el estudio de Pichetto en la calle Paraná. Dialogaron sobre toda la agenda política durante 3 horas. Salieron con la consigna de seguir trabajando juntos. Lo que hablaron el martes con Cristina lo guardan con celo, pero cumple con el diseño estratégico que parece sostener Cristina.
Diagonales
Rehacer esa representación del espacio que barren Pichetto y Mayans es un intento de capturar un peronismo no cristinista, compatible con el centro que Pichetto imagina como una avenida transversal para el peronismo. Abogó por la construcción de un centro moderado desde su banca de diputado desde 2023. Trabajó con una agenda de centro que ayudó al gobierno de Milei entre 2023 y 2025 salvándole proyectos como la Ley de Bases, que él ayudó a afeitar 2/3 de lo que pretendía la versión oficial. También ayudó a blindar la vigencia del DNU 70/2023, verdadera plataforma del gobierno. Se entiende ese bienio de Pichetto porque entró a la cámara baja como diputado en listas de Cambiemos, alianza que le cedió el voto a Milei en el balotaje -el gobierno de Milei existe por el apoyo que le dio el electorado mayoritario del no peronismo, que se había quedado afuera del balotaje. Con la legislatura que nació de 2025 perdió gravitación el bloque que lidera Pichetto, Encuentro Federal, y clausuró su creencia en que era posible ir al 2027 a una confrontación de fuerzas entre las que podía haber una expresión de centro moderado. Acercarse al pejotismo con su condición centrista puede ser, en la mente de Cristina, un aporte al ensanchamiento de la base de representación.
Regalos para Axel y Máximo
El cristinismo no tiene muchos representantes con llegada a un peronismo no cristinista y de centro, algo como lo que representó en su momento el Frente Renovador de Sergio Massa. Un ala como la que representan Pichetto-Mayans puede llamar a un centro al que sólo pueden llegar, embozados y por debajo del radar, operadores sigilosos como Wado de Pedro o Juan Manuel Olmos. Ni Pichetto ni Mayans son cristinistas, aunque hayan acompañado a la familia en cargos importantes en la década del kirchnerismo. Cristina sabe que el peronismo no es una fuerza de izquierda. Por eso le regala a Axel la izquierda, o lo que haya de eso en el peronismo y la presidencia del Consejo Provincial del PJ. A Máximo le regala la progresía, ese producto creado por el peronismo para consumo de los porteños que no los votan, las redes y lo que queda de Página 12, restos arqueológico de aquella peña literaria que se llamó Carta Abierta.
Maldita justicia
En punto a la agenda inmediata, la caravana de movimientos de dirigentes por los territorios y por San José 1111 no solo sirve a los efectos de amedrentar a los jueces y fiscales, para recordarles que algo de poder le queda a la Señora. También esos encuentros sirven para atornillar algunos engranajes en la Justicia. En noviembre se renueva el Consejo de la Magistratura y ya hay negociaciones finas y otras diplomáticas para perfilar quiénes integrarán las dos cámaras del Congreso. En el Senado, donde el peronismo tendrá dos sillas, se presume que habrá representantes cercanos a Cristina para sostener sus posiciones en caso de necesidad. Los nombres de Wado de Pedro y de Florencia López - protocandidata gobernadora de La Rioja- ya ruedan en el bolillero para cubrir las vacantes, que pueden ser dos o una, según se negocie la manera de designar los representantes. Las otras dos sillas deben disputarse entre el radicalismo y sus aliados, y La Libertad Avanza.
Vuelve la batalla de la ley de villas
El mismo día cuando Javier Milei se dedicaba en Madrid a imaginar productos para alimentar la economía de la atención (es decir convocar visibilidad con escándalos), en la Cámara de Diputados un oficialismo desmandado y dividido protagonizó una de las derrotas más notables de esta legislatura. La capitulación que significó el acuerdo con los bloques aliados y hasta adversarios implicó aceptar lo que estos exigían en los proyectos de Discapacidad y en el capítulo de Tierras de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad. El martes de la semana que se inicia, se le abre a la bancada del oficialismo otro escenario problemático. Está convocada la comisión que debe discutir el proyecto presentado por la oposición moderada y la frentista, para salvar el financiamiento de la Ley de Villas que este gobierno ha tijereteado hasta su paralización. Esa iniciativa contará en la sesión informativa con representantes de la Iglesia, de las organizaciones sociales y de expertos que han trabajado en la Ley de Villas que sancionó el Congreso en el año 2018. El “Régimen de Integración Socio Urbana de los Barrios Populares” fue sancionado ese año con una mayoría abrumadora de todas las bancadas en las dos cámaras. Prevé la expropiación y el desarrollo de más de 4.000 barrios populares censados hasta aquel año. La ley fue redactada por el gobierno de Mauricio Macri y las organizaciones sociales coordinadas por el actual diputado Juan Grabois, y con el consentimiento de peso del papa Francisco.
Otro regalo para el Papa que viene
El proyecto fue presentado por los jefes de los tres bloques que integraban el interbloque de Juntos por el Cambio: Mario Negri (UCR), Nicolás Massot (PRO) y Elisa Carrió (Coalición Cívica) y tiene las mejores chances de salir porque el PRO estuvo siempre identificado con la iniciativa, que pudieron inspirar hombres claves del macrismo, como Fabián Rodríguez Simón y Mario Quintana. El compromiso fue prorrogado por ley bajo el gobierno de Alberto Fernández. Al asumir el actual gobierno, se aseguró formalmente su continuidad, pero se sucedieron una serie de medidas presupuestarias que desfinanciaron el programa. El nuevo proyecto fue presentado el 2 de octubre por dirigentes de doce bloques del Congreso y el titular de Cáritas, el arzobispo de La Plata Gustavo Carrara. Este religioso había expuesto en favor del régimen, en una comisión del Senado que trató el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad que dedicaba un capítulo completo a virtualmente liquidarlo. Eso solo sirvió para que el oficialismo sacase el capítulo del proyecto. Ahora viene el turno del financiamiento, que se discutirá en Diputados en territorio enemigo: convocó la comisión el diputado Itai Hagman, de Unión por la Patria y lunga manu de Juan Grabois para el tema. Si la ley de Discapacidad salió por temor a agraviar al Papa que viene al país, se suman más chances de que se apruebe este pulmotor al proyecto más querido por el papa Francisco.
El oficialismo llega apenas a 124 votos
La oposición llega fortalecida por el cataclismo legislativo de la sesión del miércoles, que logró que se repusiese la Ley de Tierras de 2011 que protegía tierras de frontera de la venta a extranjeros. Era una norma sancionada por el gobierno de la familia Kirchner y que había derogado el DNU 70/2023. Ante la amenaza del Congreso de que le volteasen el decreto, ya derogado por el Senado, el gobierno reaccionó con la idea de reponer la ley de 2011. La oposición lo logró con 239 votos contra 4 y 9 abstenciones. Son 2/3 de los votos. El resto del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad fue aprobado por apenas 124 votos que fue el máximo que alcanzó el oficialismo y todos sus aliados en esa sesión – 5 menos que los 129 necesarios para sesionar -. Una prueba de su debilidad extrema y de su falta de conducción. Igual derrota experimentó el gobierno con el régimen de Discapacidad, que admitió todos los excesos de la oposición, salvo la palabra "emergencia" que figuraba en un proyecto original. El oficialismo se rindió por las fisuras internas. Ocurrió el mismo día cuando la Justicia había convocado a declaración indagatoria, con la inhibición general de bienes, a 36 nuevas personas implicadas en la causa judicial que investiga a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). En esa causa hay denuncias de presunta corrupción de altísimos funcionarios del gobierno. La citación la hace el juez Ariel Lijo, a quien el gobierno usó en particular al proponerlo como juez de la Corte sin haberse ocupado antes de asegurar los votos. Era imposible que el oficialismo, señalado por estas inconsistencias, se defendie





