La última moda cultural surgida de China plantea un nuevo reto para Netflix y compañía: los microdramas. Estos vídeos verticales, divididos en episodios de unos dos minutos, arrasan en EE UU. El formato es un pariente lejano de los culebrones —con temas como el amor o el dinero—, concebido a la medida de los adictos al móvil. Las series aparecen en redes como TikTok y están disponibles en apps específicas como ReelShort y Dramabox.

La serie Found a Homeless Billionaire Husband for Christmas (Encontré un marido multimillonario sin hogar por Navidad) acumuló más de 400 millones de visualizaciones, según Omdia. YouTube señaló que los microdramas superaron los 6.500 millones de visualizaciones en el primer semestre, y el tiempo dedicado a verlos creció un 50% interanual.

Son extrañamente irresistibles. Las apps especializadas enganchan a los espectadores con episodios gratuitos y luego ofrecen varias opciones de pago para el resto, por capítulos o con suscripciones anuales. The Counterattack of the Fat Wife Queen (El contraataque de la reina gorda), de ReelShort, es una producción barata y casi absurda. Pero, tras ver los 10 primeros episodios, esta columnista estuvo a punto de sacar la tarjeta de la empresa para acceder a los 47 restantes.

Los bajos costes también elevan su atractivo para los productores. Una serie de microdramas cuesta 300.000 dólares. La IA reduce aún más los gastos generales. En China, donde los dramas breves despegaron en torno a 2020, el 95% de los estrenados en el primer trimestre de este año se generó mediante IA, según MoffettNathanson. El principal sindicato de actores de Hollywood se ha visto obligado a fijar normas para proteger a sus afiliados durante los rodajes.

Los intentos anteriores de impulsar este formato tropezaron con dificultades. Pero esta vez los usuarios podrían mostrarse más receptivos. Las previsiones de ingresos de los microdramas siguen siendo relativamente micro: generarán unos 1.500 millones este año, según Omdia. En China ya han llegado a 9.000 millones, por encima de los 7.000 millones gastados en entradas de cine.

Un auge tan rápido absorbería parte del presupuesto dedicado al ocio y presionaría a Netflix y demás, que ya afrontan una desaceleración. Los microdramas están preparados para abrirse paso.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.