Isabel Díaz Ayuso ha anunciado este viernes que se cerrará en las próximas horas el servicio de la estación de Metro de Sol por las “condiciones de insalubridad” de las instalaciones, un deterioro del que ha responsabilizado a los acampados en la Puerta del Sol que protestan por la vivienda. “Hay que hacer trabajos de limpieza urgente y de seguridad”, ha dicho la presidenta madrileña en esRadio. Los jóvenes cumplen 20 días instalados en la plaza y no hay señales de que vayan a desalojarla a corto plazo.
La presidenta ofrecía una entrevista a Federico Jiménez Losantos, un periodista que la ha presentado como el mayor fenómeno político surgido en la democracia, cuando ha recibido un mensaje de su equipo, que le avisaba de que debían proceder a clausurar Sol. Ayuso ha dicho que se hará a lo largo del día y no ha especificado por cuánto tiempo se prolongarán esos trabajos. Los jóvenes han acampado tres semanas seguidas y nadie sabe hasta cuándo tienen intención de permanecer en el espacio más turístico de Madrid, justo en la puerta del edificio que acoge el Gobierno de la Comunidad de Madrid.
La protesta surgió como respuesta a la crisis de la vivienda en España. El detonante fue el desahucio de Maricarmen, una mujer que murió a las dos semanas de ser expulsada de su vivienda. El Sindicato de Inquilinas organizó la acampada, que pasó de 30 tiendas a más de 1.000 en cuestión de una semana. A los que duermen ahí se les suma por el día otro par de miles de personas más. Comenzó como un movimiento de rechazo a toda la clase política, y de hecho fue el Gobierno de Pedro Sánchez el que tuvo que actuar y aprobar dos decretos urgentes sobre vivienda que le tumbó el Congreso, lo que precipitió la convocatoria de elecciones.
Sin embargo, gran parte de la ira de los manifestantes se dirige contra Ayuso, que fatídicamente se vio poco antes inmersa en un escándalo inmobiliario. Su Gobierno compró un ático de lujo de 6,3 millones de euros para que ella lo usase como oficina y lugar de alojamiento casual, un privilegio que contrasta con la situación de Maricarmen y otros millones de españoles que sufren en primera persona los problemas de la vivienda. Ese malestar permanece larvado en Sol: Ayuso es una de las grandes villanas de la política española, según ellos. El distanciamiento es mutuo. El Gobierno de Madrid pidió hace 10 días medidas cautelares al TSJM para proceder al desalojo, pero el tribunal las rechazó. Ayuso ha amenazado con llevar el caso al Supremo.
Las aglomeraciones a la salida del Metro son evidentes. Se mezclan turistas, vecinos, acampados, curiosos y gente que protesta por otras causas y acaba su manifestación en Sol para ganar mayor visibilidad. La policía ha pedido en varias ocasiones a los responsables de Metro que suspendiesen el servicio en la estación de Sol por potenciales problemas de seguridad. Aunque también es cierto que, en general, la protesta ha sido pacífica y los incidentes violentos han sido muy puntuales. Los muchachos acampados también se ocupan todos los días de barrer y fregar Sol.
Ayuso y sus consejeros argumentan, por contra, que los jóvenes ocupan de manera abusiva el espacio público y vandalizan las estatuas de Carlos III y el Oso y el Madroño, dos emblemas de la ciudad que han aparecido con grafitis. Los vecinos también sufren un transtorno importante al encontrarse ríos de gente al salir por la puerta de su edificio. Al tiempo, los comerciantes sufren pérdidas millonarias en sus negocios, según ellos, y el Gobierno ya estudia la manera de compensarlos. Desde el ejecutivo madrileño han deslizado además que algunos de los organizadores de las protestas son activistas con lazos con algunas organizaciones que han sido declaradas terroristas, en referencia a una ONG propalestina señalada por Israel.
Al respecto de la acampada, Ayuso ha dicho hoy: “No habrá paz porque Sánchez ha decidido boicotear Madrid, ha decidido que no haya paz y hacer invisible la vida de la gente. No sabe nadie lo que se está sufriendo en el centro de Madrid, que la gente no vaya a comprar, que no vaya a los restaurantes, todas las calles aledañas y todos los comercios están vacíos porque la gente tiene miedo de ir a comprar con ese ambiente”.
Ha detallado todos los problemas que, según ella, provoca la aglomeración de personas. “Hay peleas, todo el olor que se está empezando ya a contaminar las salidas del Metro, las rendijas de respiración del propio suburbano, tienen dificultad para pasar las ambulancias, agreden a periodistas. Ya es la ley de la selva. Lo que ocurre en Madrid es Pedro Sánchez, que ha decidido que nos va a tener la ciudad reventada, atascada, incómoda porque no soporta que nos vaya bien y porque quiere demostrar la España que nos espera”, ha dicho ante el micrófono.
Estos problemas los ha recogido el Gobierno en un informe de Patrimonio de la Comunidad de Madrid. También se ha presentado un escrito de la Abogacía General a la Fiscalía por posibles delitos de odio cometidos contra la presidenta, ya que han documentado pancartas incitando a “quemar su vivienda” o “deseando su muerte”, según fuentes del Gobierno madrileño.



