En el año 2007, la Asamblea General de la ONU adoptó el 15 de septiembre como Día Internacional de la Democracia. El antecedente fue que en ese día de 1997 la Unión Interparlamentaria Mundial había adoptado, en El Cairo, la Declaración Universal sobre la Democracia que tuvo a un solo país que expresó reservas: China.
Sin embargo, el Día Internacional de la Democracia podría sumar otro antecedente relevante. En efecto, un 15 de septiembre, pero de 1962, la ONU publicó el informe sobre “Discriminación en materia de derechos políticos”, elaborado por el chileno Hernán Santa Cruz y cuya redacción le demandó tres años. Este estudio interpreta el artículo 21 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el cual reconoce lo siguiente:
1) Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos; 2) Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país; y 3) La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.
En su extensa trayectoria en las Naciones Unidas, Hernán Santa Cruz Barceló (1906-1999) fue Embajador y Representante Permanente de Chile ante las Naciones Unidas (1947-1952), Presidente y Relator de la Comisión de las Naciones Unidas para Estudiar la Situación Racial en la Unión Sudafricana (1953-1955) y Miembro de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías (1954-1974), entre otros cargos. En su libro “Cooperar o perecer”, cuyos tres tomos están disponibles en la página web de la CEPAL y tiene gran actualidad, Santa Cruz documentó sus veinte años en la ONU y su lectura deja muy en claro que no fue solamente un promotor de los derechos económicos, sociales y culturales, sino de la integralidad, indivisibilidad e interdependencia de los derechos humanos.
Santa Cruz fue uno de los redactores de la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el debate realizado en París ya sostuvo que la democracia es un derecho humano universal. Si bien esto puede deducirse del hecho que las libertades civiles y políticas están consagradas en la Declaración de 1948 y que la misma tiene alcance universal, el diplomático chileno adelantaba en el debate en París que “la democracia es un sistema que se opone a toda concepción dogmática. Nadie puede tener el monopolio de la verdad y los problemas comunes deben ser resueltos a través del sufragio libremente expresado de todos los miembros de la comunidad”. El trabajo elaborado por Hernán Santa Cruz entre 1959 y 1962, que está disponible en el sitio web de la ONU, ofrece una respuesta categórica en defensa de la democracia desde la perspectiva de los derechos humanos, principalmente sobre quienes sostienen argumentos antidemocráticos desde los extremos autoritarios.
Santa Cruz afirma que “El ejercicio efectivo de los derechos políticos constituye un medio de lograr todos los demás derechos y libertades”. Y lo resume así: “El ejercicio de los derechos políticos es uno de los medios más eficaces de proteger en forma efectiva los derechos económicos, sociales y culturales. Y a la inversa, el pleno reconocimiento y disfrute de los derechos económicos, sociales y culturales, constituye uno de los mejores medios de proteger eficazmente los derechos políticos”.
Asimismo, el primer representante de Chile ante la ONU, agregaba: “El ejercicio de los derechos políticos es, en efecto, un factor indispensable para el establecimiento progresivo de condiciones que permitan disfrutar plenamente de los derechos económicos, sociales y culturales. Además, la noción de los derechos económicos, sociales y culturales es un concepto esencialmente dinámico; su ámbito y su significado están en continua evolución, y sólo en una atmósfera de libertad política se puede conseguir que se desarrollen de forma constante y progresiva”.
En este 2026, en que se cumplen 50 años de la entrada en vigor del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, cobra relevancia lo que Santa Cruz señalaba en su informe publicado en 1962: “Sin derechos políticos no habría ninguna seguridad de que las personas pudieran vivir en el ambiente de libertad, legalidad y justicia en que es posible disfrutar los derechos económicos, sociales y culturales. Pero, de la misma manera los derechos políticos pueden carecer de significado si no se garantiza el respeto de los derechos económicos, sociales y culturales. Los dos grupos de derechos están tan íntimamente relacionados que la privación de los unos hace el disfrute de los otros incompleto, si no imposible”.
Una de las razones por las cuales terminó archivado el informe sobre “Discriminación en materia de derechos políticos” de Hernán Santa Cruz puede deducirse en este pasaje del mismo: “La legislación de muchos países reconoce a toda persona el derecho a la libertad de opinión y de expresión y a la libertad de reunión y de asociación pacíficas. Personas de muy diversas opiniones participan en el gobierno de esos países y pueden ocupar cargos públicos. Sin embargo, en algunos países se reputa "subversiva" la expresión de cualquier opinión contraria a la posición del gobierno o a la del partido político u organización similar que ocupa el poder”.
El problema en 1962 y en la actualidad es que los primeros países, los democráticos, son minoría en la ONU; mientras que los segundos, las dictaduras, son mayoría. Por eso, celebrar el Día Internacional de la Democracia implica: valorarla por parte de quienes viven en países donde se respetan las libertades civiles y políticas; mostrar empatía y solidaridad con quienes viven en contextos autoritarios; y reafirmar que los derechos humanos siguen siendo el faro para un mundo democrático, pacífico y con bienestar para todas las personas.
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