José de San Martín tenía 36 años cuando, en 1814, dejó temporalmente el Ejército del Norte y se trasladó a Córdoba. Llevaba pocos meses al mando de las tropas que había recibido de Manuel Belgrano y necesitaba recuperarse de sus problemas de salud.

El General encontró alojamiento en una finca de Saldán, cerca de la capital provincial, donde permaneció entre junio y agosto. La propiedad pertenecía a un amigo y tenía una historia que se remontaba al siglo XVII.

La finca pertenecía a Eduardo Pérez Bulnes, un cordobés que dos años después sería diputado del Congreso de Tucumán. San Martín llegó acompañado por un edecán, encargado de asistirlo durante su estadía.

La propiedad estaba junto al arroyo Saldán, a unos 18 kilómetros de Córdoba. Tenía cuatro habitaciones, techos a dos aguas, dos galerías y un jardín donde crecía un nogal plantado en el siglo XVII.

Según la tradición local, el general acostumbraba sentarse bajo aquel árbol. Allí habría dedicado largas horas a examinar la situación militar de las Provincias Unidas y los próximos movimientos contra las fuerzas españolas.

Su preocupación tenía antecedentes concretos. En octubre de 1813, Belgrano había perdido la batalla de Vilcapugio y, apenas seis semanas después, el 14 de noviembre, sufrió otra derrota en Ayohuma.

Los dos enfrentamientos habían frustrado la campaña por el Alto Perú. San Martín recibió el mando del Ejército del Norte en enero de 1814, pero pronto debió solicitar una licencia médica.

La carta que San Martín escribió antes de llegar a Córdoba

El proyecto de cruzar los Andes tenía un antecedente anterior al retiro. El 22 de abril de 1814, desde Tucumán, San Martín escribió a Nicolás Rodríguez Peña sobre la posibilidad de organizar un ejército en Mendoza y avanzar hacia Chile.

La propuesta buscaba evitar una nueva ofensiva por el Alto Perú. El objetivo final era Lima, capital del virreinato peruano y principal centro del poder español en Sudamérica.

Para llegar desde el Pacífico, primero debía asegurarse Chile. Después sería necesario organizar una expedición marítima que transportara soldados hasta la costa peruana.

El 10 de agosto de 1814, mientras terminaba su recuperación, San Martín fue nombrado gobernador intendente de Cuyo, jurisdicción integrada por Mendoza, San Juan y San Luis.

El 27 de agosto partió hacia Mendoza. Allí comenzó a reunir tropas, armas, pólvora, animales de carga y alimentos para una campaña que requeriría más de dos años de preparación.

En enero de 1817, el Ejército de los Andes inició el cruce de la cordillera. La victoria de Chacabuco llegó el 12 de febrero y la de Maipú, el 5 de abril de 1818. La expedición a Perú partió desde Chile en 1820. San Martín proclamó la independencia peruana en Lima el 28 de julio de 1821.

Qué pasó con el nogal de San Martín y la antigua finca de Saldán

La historia de la estancia comenzó mucho antes de la visita del general. En 1632 pertenecía a Luis de Tejeda y Guzmán, considerado el primer poeta argentino, y posteriormente pasó a la familia Pérez Bulnes.

El nogal sobrevivió más de tres siglos. Durante la década de 1950 comenzó a deteriorarse y terminó de secarse en los años setenta. Parte de su tronco todavía se conserva.

El 28 de octubre de 1941, la casa quinta fue declarada Lugar Histórico Nacional. Cinco años después, el árbol recibió el reconocimiento oficial de Árbol Histórico.

Para conocerla, las visitas se registran en la Casa de la Cultura de Saldán, ubicada en San Martín 1175. En el predio permanece una placa colocada en 1933 que recuerda la estadía del general bajo el antiguo nogal.

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