Una paradoja atrapa al Partido Popular con la crisis de Ceuta. Por un lado, los populares constatan una importante movilización social como hacía tiempo que no detectaban. “No había visto a tanta gente en las calles desde las protestas por Miguel Ángel Blanco”, cuenta un presidente autonómico del PP haciendo balance de las concentraciones del miércoles pasado en todas las ciudades españolas en apoyo a Ceuta. “Recuerda al espíritu de Ermua”, apunta otro barón del PP en referencia al movimiento cívico masivo que surgió en los noventa como rechazo precisamente al secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, concejal de Ermua (Bizkaia), por parte de ETA. Con la crisis de Ceuta, el PP ve una ola de indignación que trata de capitalizar y de utilizar electoralmente como arma de desgaste contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Pero el riesgo, del que advierten también varios barones populares, es que alimentar esa contestación social dé alas a su competidor por la derecha. “Esto a quien beneficia es a Vox”, alerta en privado un presidente autonómico del PP.
Los barones del PP perciben a Sánchez muy desgastado por su gestión de la crisis en la ciudad autónoma, que sigue abierta en canal más de un mes después de la entrada masiva de entre 70.000 y 80.000 inmigrantes, de los cuales unos 10.000 siguen en Ceuta. “Este es el mayor error que ha cometido Sánchez en lo que va de legislatura”, opina un presidente autonómico del PP, que sostiene que el Gobierno “está noqueado”, y solo hay que dejarle “que se cueza en su salsa”. En los círculos populares de poder creen que Sánchez debería tener solucionada la crisis antes del próximo 12 de octubre, Día de la Fiesta Nacional, o de lo contrario ese movimiento social que han detectado en las protestas de la semana pasada irá a más.
Ahora bien, cosa distinta es a quién va a beneficiar la crisis desde el punto de vista electoral. Y desde ese ángulo, varios barones del PP alertan de que el problema para el PP es que va a ser la extrema derecha la que lo capitalice. “Electoralmente vamos a ver qué sucede... porque lo lógico es que Vox suba cuando los estados de ánimo están muy inflamados”, advierte un tercer presidente autonómico del PP.
Las primeras encuestas publicadas tras la crisis de Ceuta apuntan en la dirección de los temores de los barones del PP. En la de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER publicada este lunes el PP se mantiene como primer partido, con un 32,4% de estimación de voto, cuatro décimas más que en julio, pero los populares siguen por debajo de su marca de las últimas elecciones generales de 2023 (7 décimas por debajo). En cambio, Vox es el partido que más sube, del 17,2% al 17,8%, y el único de los tres principales cuya marca actual en 40dB. es mejor que el resultado en las urnas hace algo más de tres años. Están 5,4 puntos por encima de su resultado de 2023.
La ventaja para el PP es que el bloque de la derecha sumaría con holgura para gobernar, con más del 50% de voto. Pero el desafío para Alberto Núñez Feijóo este curso político no es tanto consolidar el bloque para gobernar, algo a lo que ya apuntan los sondeos desde hace meses, sino el equilibrio de fuerzas dentro del bloque con Vox. El barómetro de 40dB da otra clave de por qué puede ser el partido que preside Santiago Abascal el más beneficiado de la crisis de Ceuta: es el que mayor porcentaje de encuestados considera “más capaz de gestionar la inmigración”, con un 27%, por delante del PSOE (18,4%) y el PP (13,9%).
Otras encuestadoras, como GAD3, aprecian una caída mayor del PP. El sondeo que elabora esta casa de encuestas que ha trabajado para el PP, publicado el lunes en Abc, apunta a que el PP alcanza el 31,1 % de los votos, dos puntos por debajo de su marca en las generales de 2023, y cuatro escaños menos de los que obtuvo (de 137 a 133). En cambio Vox, según GAD3, duplica los escaños que logró en julio de 2023 (33), y logra 69 diputados, con el 19,2% de los votos; esto es, hasta casi siete puntos más que entonces.
Desde la entrada masiva a finales de julio, los populares han ido elevando progresivamente el tono contra el Gobierno ―este lunes, Feijóo acusó al Ejecutivo de haber “abandonado” a la ciudad y haber “perdido la dignidad”―, pero Vox siempre sube la apuesta. Ayer, la dirección de Vox dio otro paso más que el PP y anunció que se querellará contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, por los delitos de prevaricación, homicidio y lesiones en grado de imprudencia y colaboración con terrorismo por su gestión de la crisis migratoria. Génova se ve obligada, además, a desmarcarse de otras propuestas incendiadas, como la del exministro del PP Federico Trillo, que ha planteado que se declare el Estado de excepción para poder expulsar a los inmigrantes de Ceuta. “El retorno de las personas que entraron no requiere un nuevo marco jurídico, sino que está amparado por el presente y el de la UE”, desechó la idea ayer el portavoz popular, Borja Sémper.
Pese al peligro de jugar en un marco que beneficia a su adversario por la derecha, el PP va a seguir estirando el efecto político de la entrada masiva a Ceuta. Génova, y también algunas baronías, creen que al final ese votante cabreado que ahora dice que votará a Vox terminará cogiendo la papeleta del PP cuando lleguen las elecciones. “El PP ha actuado bien, ocupando el espacio y con una respuesta contundente como pide la gente, es cierto que beneficia a Vox que la conversación pública esté centrada en la integridad territorial y la inmigración, pero después, cuando los ánimos se serenen, la gente volverá al PP”, opina otro barón más en línea con la dirección popular. Pese al riesgo de que esos votantes no hagan ese camino de ida y vuelta y se queden en la extrema derecha, los planes de Génova siguen inalterables. Este martes, el presidente ceutí viaja a Bruselas, donde mantendrá una intensa agenda de reuniones con varios comisarios y cargos del Partido Popular Europeo, ante quienes denunciará el “altísimo riesgo” en el que cree que sigue la ciudad autónoma.