Inteligencia Artificial por acá, Inteligencia Artificial por allá. No hay conversación en el mundo universitario (y en el mundo en general) que hoy no esté atravesada por esta tecnología. La IA está poniendo en discusión desde las formas de enseñar y aprender hasta los conocimientos que deberán tener los profesionales del futuro.

Juan Pablo Murra está en el centro de ese debate. Es el rector del Tecnológico de Monterrey, una de las principales universidades de México, con casi 90.000 estudiantes, 11.200 profesores y campus por todo ese país. Ingeniero Industrial y de Sistemas, lleva años trabajando sobre los desafíos que plantea la IA. En la Feria Internacional del Libro de Monterrey habló con Clarín.

- ¿La IA puede terminar con el modelo tradicional de universidad (clases, evaluaciones, calificaciones)?

- La IA va a transformar a la universidad de manera importante. No sé si el modelo universitario se va a transformar por completo. Ha sobrevivido a lo largo de siglos y a diferentes olas de tecnología. Lo que sí veo es que hoy el modelo universitario es un conjunto de elementos que la IA puede ayudar a separar. La universidad tiene partes formativas, de experiencia, de comunidad, de investigación, de proyectos, de incidencia comunitaria. Cada uno de estos procesos se podría transformar con IA. Sin embargo, creo que la esencia de la universidad, que es ser una comunidad de personas que quieren crecer y desarrollarse a través de la generación y transmisión de conocimiento, va a seguir siendo casi como ahora.

- De la IA se habla mucho, es casi una moda. ¿Hay alguna evidencia, alguna investigación, que haya medido el impacto que está teniendo en las universidades?

- Muy buena pregunta. Recién estamos empezando a desarrollar los datos para ver en qué ha funcionado y en qué ha ido en detrimento de la educación. En el reporte de la última prueba PISA, por ejemplo, identificaron que los estudiantes que usan mucho la IA les va peor que los que la usan en forma moderada. Nosotros la tomamos de forma proactiva. Sabemos que va a ser parte de nuestras vidas y va a transformar nuestras comunidades y personas, entonces analizamos cómo usarla de manera crítica e inteligente. Y creo que eso es lo que deberíamos hacer todas las instituciones educativas. Nos planteamos preguntas como esta: nuestras carreras son de 8 semestres (4 años), los alumnos que entraron en 2026 se van a graduar en 2030, ¿qué necesitan saber en un mundo con IA?

- Es decir que le apuntan a los cambios en los contenidos…

- Fue un proceso largo. Tenemos 44 carreras de licenciatura. Las rediseñamos todas. Es algo nuevo. Antes diseñábamos un plan de estudios y esperábamos al menos 5 años para el siguiente. Ahora, un semestre.

- ¿Y en cuanto al método pedagógico?

- Creamos una dirección de IA para esto. Hemos capacitado a 800 profesores en el uso de herramientas de IA para el proceso de enseñanza aprendizaje que ya se usan.

- ¿Cuál es el aprendizaje más importante que sacaron de esta experiencia para compartir con los docentes argentinos?

- Que no se nos olvide que el fin último es el desarrollo de las competencias disciplinares y profesionales de la persona y no el uso de la tecnología. Parece muy obvio, pero eso es muy importante para cualquier docente. La IA es una herramienta que debe ayudar a lograr mejor ese proceso. ¿Qué significa esto? Que en cada carrera su aplicación debiera ser distinta. En el futuro, va a haber carreras en donde no deberíamos usar IA y otras en donde sí hay que usarla de manera obligatoria.

- ¿Puede dar ejemplos?

- El aprendizaje de programación. Ahora se puede generar código casi sin saber programar. Si vas a ser un ingeniero en ciencias computacionales tenés que saber cómo utilizar estas herramientas de programación con IA. Pero al mismo tiempo, si no desarrollás el pensamiento computacional, no vas a saber utilizar las instrucciones adecuadas. Entonces debe haber experiencias formativas en donde desarrollemos el pensamiento computacional, sin el uso de IA, y otras en donde aprendas a usar las herramientas, una vez que desarrollaste el pensamiento computacional.

La duración de las carreras

- En Argentina preocupa mucho la duración de las carreras . ¿Cómo está la situación en México?

- Es un buen tema. Aquí pasamos de que la mayoría duraran 9 semestres a 8. De 4 años y medio a 4 años. En Europa, con el acuerdo de Bolonia, pasaron a 3. Para cambiar, visitamos 50 universidades alrededor del mundo. Vimos que, en Australia, por ejemplo, también pasaron a 3 años. Pero pasó un fenómeno interesante que fue que la mayoría de los estudiantes empezó a estudiar la licenciatura y la maestría, entonces hacían 3 más 2: 5 y salían ya con una maestría especializada. El cambio es difícil y somos las mismas universidades el problema. Si a un grupo de profesores de derecho le preguntás qué tiene que saber un abogado, los van a poner a estudiar 12 años. Hay algo de la universidad que es corporativa. Pero también hay factores externos, como las acreditadoras. A nosotros nos pasó en nuestra carrera de arquitectura. Duraba 5 años, la bajamos a 4 pero la acreditadoras internacional de programas de arquitectura indicó que debe durar 5 años o un cierto número de créditos. Entonces para el plan 2026 tuvimos que volver a los 5 años. Entonces hay veces que hay fuerzas, que no son nada más la universidad: son colegios profesionales, acreditadoras internacionales, regulación. Mover la educación es complejo. Debería haber universidades moviéndose hacia carreras más cortas, más enfocadas. Y otros que podrían darse el lujo de ser más largas. Como un ingeniero civil, que además debe tener contenido de ética y de ciudadanía y de pensamiento crítico. Es un debate interesante.

- En el mundo también se debate sobre el modelo de microcredenciales, trayectos cortos de formación para fines muy específicos. ¿Cómo lo ven ustedes?

- Tenemos alumnos que estudian su licenciatura y la complementan con microcredenciales de otra facultad. Por ejemplo, estudian mercadotecnia y hacen una microcredencial enfocada en cómo generar soluciones públicas más relevantes. Es un modelo de microcredenciales. Hay otros en donde la persona ya está trabajando y a lo mejor estudió ingeniería industrial, pero necesita formarse en semiconductores porque encontró un empleo en ese campo, entonces hace una microcredencial. Las universidades tenemos que desarrollar esas capacidades de lifelong learning. De 2018 a la fecha hemos más que duplicado nuestro ingreso en esta educación continua.

- Estamos hablando de estudiantes de más de 25 años...

- Sí. Hay un nuevo segmento del Silver Economy. El año pasado hubo más de 140.000 personas que estudiaron al menos un curso de 8 horas. Ahora tenemos más de esos estudiantes que los de grado. Van a cursos más cortos y no les das un título académico. . Ahí hay mucha innovación, porque hay cursos que son presenciales, otros a distancia, pero sincrónicos, y hay a distancia asincrónicos. Hay cursos que estamos haciendo con universidades de otras partes del mundo y ahí sí la necesidad de estar innovando y renovando es todavía más acelerada que las carreras de grado.

- Es decir, que un posible escenario del futuro es que las universidades se transformen en un centro de formación continua.

- Sí, plataformas de aprendizaje a lo largo de la vida. Analizamos distintos escenarios. Y uno es un modelo de suscripción. Te suscribís a una universidad y vas y venís en distintas etapas. Por ejemplo, en la primera estancia de 2 años te enfocás en desarrollar los conocimientos fundamentales de negocios y luego te vas a emprender. Después iniciás un emprendimiento de sillas. Entonces volvés a tomar un curso de diseño de sillas de 6 meses. Después tenés hijos. Y volvés a un curso que te ayude en la formación de una familia. No sé si vamos a ir tan allá, pero trabajamos en eso.

Señas particulares

Ingeniero Industrial y de Sistemas por el Tecnológico de Monterrey y con una Maestría en Administración de Negocios (MBA) cursada en la NYU Stern School of Business, de los Estados Unidos, Juan Pablo Murra Lascurain es hoy el rector del Tecnológico de Monterrey, una de las universidades más grandes de México.

Es vicepresidente en la cámara de universidades privadas mexicana FIMPES y profesor de liderazgo, empresas familiares y gobierno corporativo en el mismo Tec de Monterrey.

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