Los estadounidenses compran unos 30 millones de árboles de Navidad naturales. Los llenan de adornos y luces para convertirlos en el centro de la decoración de las fiestas de fin de año. Semanas después, comienzan a desprenderse de ellos, ya que serán inservibles para la próxima Navidad.
De alguna manera, estos árboles naturales tienen una segunda vida. La forma más habitual de aprovecharlos es convertirlos en mantillo (mulch) para jardines y parques. La National Christmas Tree Association señala que numerosos programas municipales trituran los árboles y ponen el mantillo a disposición de los residentes.
También es posible utilizarlos como refugio para las aves durante el invierno, acción aconsejada por la Agencia de Medio Ambiente (EPA). En Missouri, incluso se sumergen las ramas en estanques o lagos para que sirvan de alimento o refugio para los peces.
En Alabama, la organización Dune Doctors ideó una alternativa diferente. Reciclar los árboles y colocarlos en la base de las dunas para evitar que el viento arrastre la arena y erosione las playas del Golfo.
Limpios y sin adornos
El programa Plantación para la Protección (P4P, por sus siglas en inglés) comenzó en 2021, cuando Dune Doctors se asoció con las escuelas públicas de Gulf Shores y con investigadores del Parque Estatal Gulf Shores para organizar el primer evento. Entonces, unos 200 estudiantes plantaron alrededor de 3.000 árboles.
Luego, según informa Dune Doctors, “los profesores del Programa de Sostenibilidad de la Escuela Secundaria Gulf Shores incorporaron el programa P4P a su ciclo de conferencias del semestre de primavera”. La asociación les brindó capacitación profesional sobre las diferentes amenazas, tanto naturales como provocadas por el hombre, que contribuyen a la erosión costera.
Las dunas son montículos de arena formados por el viento y afectados por la marea. Sirven de hábitat para muchas especies protegidas, como tortugas marinas, aves migratorias y el ratón de playa de Alabama.
El programa resultó exitoso y continuó en los años siguientes. “Antes de cada sesión de plantación, los estudiantes asisten a tres clases sobre plantas costeras nativas, fauna y desarrollo de las dunas”, explica la entidad. Al colocar las plantas debajo de las dunas, los jóvenes trabajan con diversas plantas nativas, como avena marina, pasto panicum, verdolaga marina, saúco de playa y campanilla roja.
“Los árboles de Navidad deben estar limpios y sin adornos ni guirnaldas”, explica Bill Lynn, biólogo del Servicio de Fauna y Vida Silvestre (USFWS). Además, “hay que arrojar dos o tres paladas de arena sobre cada árbol para ayudar a mantenerlo en su lugar”.
La plantación de los árboles, sin embargo, solo es el comienzo del proyecto para preservar las dunas creadas, porque necesitan ayuda para sobrevivir a un fenómeno meteorológico extremo. Por eso, Lynn afirma que la mejor manera de estabilizarla es plantar vegetación autóctona dentro y alrededor de la zona de los árboles.
Para eso recurren a la avena marina y otras plantas autóctonas. En algunas propiedades, luego de 16 meses los árboles lograron acumular arena y, así, formar nuevas dunas.
Hasta 2026, el programa P4P ha logrado recuperar más de 13.000 plantas en la playa, con la ayuda de unos 1.000 estudiantes.
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