Como le ocurrió con la economía, probablemente Javier Milei esperaba para esta altura de su gestión tener mejores números en las encuestas de cara a su reelección. Pero el Presidente se encuentra estancado, en un piso y con saldo negativo. A favor, la oposición sigue sin poder capitalizar esa mayoría crítica y el libertario mantiene una leve ventaja cuando se mide la intención de voto.

A estas conclusiones llegó Clarín luego de analizar 11 sondeos nacionales que se conocieron en las últimas semanas. En promedio, el rechazo a Milei (ya sea por su imagen personal o por el modo de gestionar) se acerca al 60%.

Aun así, cuando se pregunta por la próxima presidencial, La Libertad Avanza conserva el liderazgo sobre el Peronismo / Kirchnerismo y el libertario está un poco (apenas) mejor que el gobernador Axel Kicillof para un eventual mano a mano.

Se trata de una foto parcial y que puede cambiar. Por varias razones, según advierten los analistas: por el tiempo que falta para los comicios (un año para la general), porque no está claro si será con PASO o sin PASO, por la apatía de los votantes y por la incertidumbre económica.

Este último punto mantiene enredado y en debate permanente al Gobierno. Un sector (con los Caputo a la cabeza) pide acelerar los acuerdos electorales para tranquilizar a la economía y otro (con los Menem al frente) prefiere esperar una mejora en la economía para cerrar mejores acuerdos electorales. El misterio del huevo y la gallina.

Dos núcleos duros, por el momento estabilizados

Clarín armó su informe con encuestas de consultoras de diferentes trayectorias y vínculos políticos. Lo interesante es que salvo algunas excepciones, hay coincidencia en los números generales y en la idea de que, pese al momento complejo que pasa el Gobierno ante la opinión pública, le pelea electoral está abierta.

Los sondeos son de Zuban Córdoba, Universidad de Buenos Aires, RDT Consultores, Isasi - Burdman, Atlas Intel, Giacobbe, D'Alessio IROL - Berensztein, Universidad de San Andrés, Proyección, Analogías y CELAG.

Hay tres parámetros con cifras similares que muestra los núcleos duros a favor y en contra de Milei: se trata de la evaluación de la gestión, las expectativas económicas y la imagen del Presidente.

1) La gestión tiene una aprobación promedio de 38,2% y una desaprobación de 57,6%.

2) Las expectativas económicas son optimistas en un 35,2% y pesimistas en 52,2%.

3) La imagen de Milei es 37% positiva y 57,2% negativa.

En todos los casos, completan cifras de "no sabe / no contesta" o "regular".

El parámetro que le da un poco peor al Gobierno es el que indaga sobre la situación actual y revela que el impacto del ajuste sigue siendo profundo. Sólo un 27,8% responde que está "bien / mejor que antes", contra 61,9% que se percibe "mal / peor que antes".

Leve ventaja por espacio y para un balotaje

Respecto a los números electorales, también muestran cierta estabilidad. Después de tocar un pico de apoyo a fines de 2025, el oficialismo vio cómo los datos comenzaron a deteriorarse fuerte entre enero y mayo: por la economía y por el escándalo por presunta corrupción que terminó con Manuel Adorni investigado y afuera del Gabinete.

Así, el horizonte electoral se nubló y en la Casa Rosada dejaron de hablar de un triunfo en primera vuelta y, empezaron a conformarse con una victoria en balotaje, algo que ahora tampoco está tan claro.

En los últimos números que relevó Clarín, en la pelea por espacio en promedio los libertarios aventajan al peronismo K por unos 4 puntos, apenas por encima del margen de error: 32,8% vs. 28,4%. Debajo, alejados, completan: PRO 6,1%, Izquierda 5,6%, Provincias Unidas 4,6%, Otros/Blanco/Nulo 5% y No sabe/No contesta 17,5%.

En cuanto al balotaje, la brecha (siempre en promedio) a favor de Milei respecto a Kicillof es más corta aún: 42,2% vs. 38,9%, con 16,3% de blanco/nulo y 2,6% de ns/nc. Con un detalle no menor: algunos estudios (los menos) ponen arriba al gobernador.

También los analistas comenzaron a ensayar duelos que incluyen a Patricia Bullrich del lado del oficialismo y a Sergio Massa desde el peronismo. Dicen que está todo parejo e incierto.

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