Durante 17 años, el climatólogo Adam Kalkstein enseñó geografía y ciencias climáticas a futuros oficiales del Ejército de Estados Unidos en la Academia Militar de West Point, Nueva York.

En agosto de 2026 llevó ante la Justicia una disputa que, según su versión, comenzó cuando la institución le exigió eliminar de sus clases una de las ideas centrales de la climatología contemporánea: que la actividad humana contribuye al cambio climático.

La demanda fue presentada el 24 de agosto ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York. Kalkstein acusa a West Point y a varios de sus responsables de violar sus derechos de la Primera Enmienda y de tomar represalias contra él después de que cuestionara la política académica.

Según el escrito judicial, el conflicto comenzó en septiembre de 2025, cuando profesores del Departamento de Geografía y Ciencias de la Tierra fueron convocados a una reunión de emergencia. Allí habrían recibido instrucciones de no enseñar el cambio climático antropogénico y de retirar referencias a sus causas humanas de los cursos.

West Point se ha pronunciado sbore las acusaciones. La academia respondió a medios estadounidenses que conoce la demanda, que toma el asunto seriamente y que no realizaría más comentarios mientras el litigio permanezca abierto.

“Estamos contando solo una parte de la historia”

Kalkstein afirma que inicialmente acató la orden, aunque presentó sus objeciones ante superiores, la oficina del inspector general y los abogados de West Point.

El episodio decisivo habría ocurrido en noviembre de 2025 durante una reunión con el entonces decano académico, el general de brigada Shane Reeves. De acuerdo con la demanda, el profesor sostuvo que impartir climatología sin explicar las causas humanas equivalía a ocultar información científica esencial.

“Estamos contando a los cadetes solo una parte de la historia”, dijo, según la reconstrucción del expediente. Luego comparó la situación con intentar enseñar Derecho sin mencionar la Constitución.

El caso tiene además una cronología compleja. En mayo de 2025, antes de aquella discusión, Kalkstein ya había sido informado de que su puesto permanente sería eliminado como parte de una reducción de personal. Era uno de dos profesores civiles afectados. Después consiguió permanecer como empleado temporal financiado con dinero de sus propias subvenciones de investigación, aunque para ello debió abandonar su condición de profesor con permanencia.

Stars and Stripes informó que en ese momento administraba aproximadamente 750.000 dólares en financiación externa para investigar sistemas meteorológicos destinados a mejorar la protección de tropas.

Tras terminar el semestre de primavera de 2026, West Point decidió no renovar su contrato. Según la demanda, la institución citó su “carácter y temperamento deficientes” y mencionó el enfrentamiento de noviembre como uno de los ejemplos.

Kalkstein pide ser reincorporado, obtener una indemnización y conseguir una orden judicial contra restricciones que considera incompatibles con la libertad académica.

Su argumento también tiene una dimensión militar. En una carta que intentó enviar al secretario de Defensa, sostuvo que comprender el cambio climático inducido por humanos resulta relevante para cuestiones estratégicas como el derretimiento del hielo del Ártico y la competencia con Rusia.

Por ahora, todo esto constituye la versión contenida en una demanda todavía no resuelta. West Point no ha presentado públicamente una explicación detallada de los hechos. El tribunal tendrá que decidir si se trató de una reorganización laboral legítima o, como sostiene Kalkstein, de un castigo por negarse a separar la enseñanza de la climatología de una de sus conclusiones científicas fundamentales.

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