Como los animales que adaptaron su cuerpo durante siglos para vivir en el ecosistema en que lo hacen, los humanos también sufrieron cambios físicos y culturales durante generaciones, según su entorno específico. Un estudio explica por qué la mayoría de las personas tienen dificultades para contener la respiración bajo el agua durante dos minutos, pero los Bajau pueden pasar hasta cinco horas al día buceando.
Lo primero para decir al respecto es que este pueblo indígena del sudeste asiático, también conocidos como los "nómadas" o "gitanos" del mar, han trabajado y vivido con costumbres muy ligadas al océano, donde prácticamente han construido su vida.
Por su estilo de vida tradicional vinculado al océano de las islas del sudeste de Asia, este pueblo nómada tiene una conexión especial con el mar. La pesca es algo central en su economía, pero también organiza la vida de estas tribus, con casi millón de personas viviendo en pequeñas embarcaciones o casas flotantes.
Si bien no está muy claro su origen, desde siempre estuvieron dispersos en las zonas costeras de Filipinas, Indonesia y Malasia. Ya en el siglo XVI se relata sobre su existencia en libros y crónicas de famosos navegantes alrededor del mundo como Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano.
Los Bajau, la tribu que pasa hasta cinco horas buceando en las costas de Asia
Todos coinciden en destacar sus increíbles capacidades de inmersión, que al vivir durante tantos siglos en el agua, su cuerpo se fue adaptando de manera impactante. Su existencia como cazadores-recolectores marinos depende notablemente de los alimentos que obtienen mediante el buceo libre.
El estudio titulado "Adaptaciones fisiológicas y genéticas al buceo en los nómadas marinos", fue publicado en la revista científica Cell, una de las más prestigiosas y de mayor impacto, y estuvo liderado por Melissa Llardo, del Centro de Geogenética de la Universidad de Copenhague, Dinamarca; e Ida Moltke, del Departamento de Biología del mismo instituto, entre otros.
En el mismo se destaca que la selección natural aumentó el tamaño del bazo de los Bajau, proporcionándoles una reserva de oxígeno para bucear, y que se encontraron evidencias de fenotipos adicionales relacionados con el buceo bajo selección.
"Comprender la fisiología y la genética de la tolerancia a la hipoxia en humanos tiene importantes implicaciones médicas, pero este fenómeno hasta ahora solo se ha investigado en poblaciones humanas que viven a gran altitud", comienza la introducción del estudio. Allí se explica que otro sistema a explorar es el de los humanos que practican el buceo apnea.
Allí entran los Bajau, con su extraordinaria capacidad para contener la respiración. "Mediante un estudio genómico comparativo, demostramos que la selección natural sobre variantes genéticas en el gen PDE10A ha aumentado el tamaño del bazo en los Bajau, proporcionándoles una mayor reserva de glóbulos rojos oxigenados", detallan.
En el estudio se encontró evidencia de una fuerte selección específica de los Bajau sobre BDKRB2, un gen que afecta el reflejo de buceo humano. "Los Bajau, y posiblemente otras poblaciones buceadoras, ofrecen una nueva oportunidad para estudiar la adaptación humana a la tolerancia a la hipoxia", concluyen las investigadoras.
Cabe recordar, para tomar dimensión de lo complicado que es el tipo de buceo que realizan, que bajan a profundidades de más de 70 metros con tan solo un juego de pesas y un par de gafas, y pasando el 60% de su tiempo de trabajo diario bajo el agua.
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