Lionel Messi se despidió de la Selección Argentina a lo grande, con 85 mil personas en el Monumental y un amistoso de fácil resolución contra Benín, que terminó siendo una fiesta más que un compromiso oficial de la FIFA. Encima, el 10 se dio el gusto de marcar un gol de penal. Sin embargo, competitivo como pocos, también se quedó con una espina. Un gol errado insólito que pudo haber sido el doblete contra los africanos.
El segundo tiempo promediaba con el marcador 3-0 y la visita más pendiente del final del partido para llevarse alguna camiseta como souvenir que de marcar a los atacantes argentinos. Y allí andaba Messi, tratando de estirar una estadística que promete ser insuperable. Tras su tanto de penal llegó a los 126 goles en 108 partidos vestido de celeste y blanco.
La oportunidad la tuvo cerquita del final, con las piernas ya gastadas. Es que un ratito antes había corrido una pelota hasta el fondo de la cancha, y esos esfuerzos se sienten en el físico de un futbolista de 39 años, aunque se trate de Messi.
Nico González se disfrazó de Jordi Alba y avanzó por izquierda, hasta tirar un centro atrás para Messi, que entraba solito y a la carrera, con el arco de frente. Fue tal la libertad con la que llegó que el arquero y el defensor de Benín ya estaban completamente vencidos, esperando que Messi la empuje hasta el fondo de la red. Pero no.
En forma increíble, Leo cambió el paso y definió de derecha, como si hubiera propuesto demostrarles a todos que también es humano. La bola se fue afuera, pegadita al palo. Y el 10 no se aguantó: "¡Qué pelotudo...!", se leyó en sus labios, mientras reventaba la pelota de bronca, y de paso también otra más que estaba afuera.
Para colmo, un rato después, el arquero africano se mandó el atajadón de su vida y le ahogó el grito nuevamente. Y sobre el final tuvo un tiro libre que se fue por arriba del travesaño. Llegó el pitazo final. La cuenta se quedó en 126, y parece imposible que alguien lo alcance.
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