El ministro Luis Caputo llega el martes a Bangkok, Tailandia, para participar de la Asamblea anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, mientras que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, no viajará y se quedará en el país para atender “compromisos domésticos”, a menos de un mes de las elecciones legislativas, con la inflación como la principal preocupación de los estadounidenses.

El Departamento del Tesoro confirmó a Clarín que la delegación estadounidense estará encabezada por el subsecretario del Tesoro Francis Brooke y la subsecretaria de Asuntos Internacionales Erin Browne y que la intención de EE.UU. en la Asamblea es “avanzar en una agenda económica internacional centrada en un crecimiento más fuerte y una economía más balanceada y resiliente”.

Según dijo un funcionario estadounidense a este diario, “el secretario Bessent tiene compromisos domésticos”, sin aclarar a qué se refería exactamente.

Si bien aún no se dio a conocer la agenda de Caputo y su secretario de Política Económica José Luis Daza --que según confirmaron a Clarín en Economía llegarán el martes a Tailandia-- ya no tendrán la oportunidad de encontrarse allí con Bessent.

El estadounidense es un funcionario clave para la Argentina y lo ha demostrado con apoyo en el FMI, pero sobre todo con un millonario paquete de asistencia financiera al gobierno de Javier Milei antes de las elecciones legislativas del 2025.

Días atrás, Bessent incluso dijo en una entrevista con Axios que Estados Unidos estaría dispuesto a volver a ayudar al país en caso de que fuera necesario. "Podríamos hacerlo de nuevo, seguro", dijo.

Mientras que la Asamblea de primavera del FMI y el BM (por lo general en abril) siempre se lleva a cabo en Washington, la Asamblea anual se organiza habitualmente dos años seguidos en la capital estadounidense y luego la sede se rota a algún otro país miembro.

Esta vez tocó en Tailandia y viajar sería una complicación para Bessent porque necesita estar en Estados Unidos en un período muy sensible para el gobierno de Trump, que el 3 de noviembre enfrenta elecciones legislativas y corre el riesgo de perder la mayoría en el Congreso.

Así, la principal potencia económica mundial y el miembro con más peso dentro del FMI, no estará representado con su máximo funcionario. El Tesoro dijo que los delegados estadounidenses se reunirían con sus socios para abordar las políticas y los desequilibrios estructurales que han frenado el crecimiento global, y también para impulsar "más transparencia y enfoques más eficaces para la deuda soberana."

La ausencia de Bessent en este evento financiero de alto perfil llega en un momento crítico, cuando los rendimientos de los bonos del Tesoro alcanzaron sus niveles más altos en casi 25 años y el shock energético provocado por la guerra en Oriente Medio frenó el crecimiento global.

No es inusual que altos funcionarios falten a reuniones ocasionales por problemas de agenda u otros factores, pero la decisión de Bessent puede frustrar a ministros de otros países, que generalmente utilizan las Asambleas para asegurar reuniones bilaterales formales e informales con sus pares.

No se especificó cuáles eran los asuntos domésticos por los que Bessent debía quedarse en EEUU., pero la inflación es un tema crucial en las elecciones. Un sondeo de The Washington Post/Ipsos reveló que el 54% de los votantes registrados mencionaba la economía y los precios altos entre los factores más importantes para su voto, frente al 28% a la inmigración, al 20% a la guerra en Oriente Medio, al 17% a la honestidad/ética/corrupción y al 15% a la salud/aborto.

La política arancelaria de Trump y la guerra en Oriente Medio (que repercutió inmediatamente en los surtidores de EEUU.) provocó un fuerte impacto en el bolsillo de los estadounidenses. En agosto la inflación se ubicó en 3,4% anual, con la energía 16,3% más cara que un año antes y el combustible con un salto del 27,4%. La inflación está lejos del 2% que la Reserva Federal considera adecuado, por lo que tuvo que aumentar la tasa de interés, una medida que también afecta a los consumidores.

En este contexto, Bessent habría preferido no viajar a Tailandia y quedarse a monitorear la situación de cerca.

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