Los azulejos siguen presentes en las cocinas, pero ya no ocupan necesariamente toda la pared. En las reformas aparecen placas de mayor tamaño, superficies sin juntas visibles y revestimientos que continúan desde la mesada.
El cambio se observa sobre todo en cocinas integradas al living o al comedor. Allí, una pared cuadriculada por pequeñas piezas puede generar un corte visual que otros materiales intentan reducir.
Los azulejos pierden terreno en la cocina: las 5 tendencias que ganan protagonismo
El microcemento es una de ellas. Se aplica sobre superficies amplias y permite terminar una pared sin la cuadrícula característica de los azulejos. Además, puede pigmentarse en tonos diferentes.
Otra alternativa es el porcelanato de gran formato. En este caso siguen existiendo piezas y juntas, pero su tamaño permite reducir considerablemente la cantidad de uniones necesarias para cubrir una misma pared.
Las piedras sinterizadas ocupan un tercer lugar y tienen un uso especialmente visible: pueden instalarse en la mesada y continuar verticalmente sobre el salpicadero. Así, ambos sectores quedan terminados con el mismo material.
Mármol, travertino, madera y superficies que reproducen materiales naturales forman otra línea. Las vetas y variaciones pasan a tener más presencia que los dibujos repetidos de un revestimiento tradicional.
La quinta opción son los acabados minerales, entre ellos estucos y terminaciones tipo cal. En lugar de una sucesión de piezas, producen paredes de aspecto continuo y pueden combinarse con muebles de madera o frentes neutros.
Qué está pasando con la pared que queda detrás de la mesada
El salpicadero es uno de los sectores donde más se percibe el cambio. Esa franja recibe agua, aceite y restos de alimentos, por lo que históricamente los azulejos ofrecieron una respuesta resistente y fácil de limpiar.
Una solución actual consiste en subir por la pared el mismo material utilizado en la mesada. Una placa de piedra o superficie sinterizada puede ocupar desde unos centímetros hasta toda la distancia que existe entre la mesada y las alacenas.
El resultado elimina un encuentro entre materiales. También reduce el número de juntas en una zona donde suelen acumularse grasa y suciedad durante la preparación de alimentos.
El porcelanato grande permite conseguir algo parecido sin utilizar necesariamente la misma superficie de trabajo. Al necesitar menos piezas, una pared puede quedar atravesada por pocas líneas de unión.
El microcemento plantea otra ejecución. Su apariencia es continua, pero el resultado depende especialmente del estado de la base, la aplicación y el sellado utilizados para proteger una superficie expuesta al agua y las manchas.
Por qué aparecen madera, piedra y tonos tierra en las cocinas
La apertura de la cocina hacia otros ambientes explica parte del cambio. Cuando living, comedor y cocina comparten un mismo espacio, las paredes y muebles quedan visibles desde varios puntos de la casa.
Los colores acompañan esa distribución. Beige, arena, greige y crudo pueden repetirse entre paredes y mobiliario, mientras arcilla y verde oliva agregan tonos más marcados sin recurrir necesariamente a estampados.
El mármol y el travertino aportan otro elemento: cada placa presenta vetas, poros y variaciones propias. También existen revestimientos fabricados para reproducir esas apariencias cuando no se utiliza piedra natural.
La madera puede aparecer en frentes, paneles o sectores alejados del contacto directo con agua. Cerca de la bacha o de áreas sometidas a humedad, la elección del producto y su terminación requieren mayor atención.
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