El exconsejero catalán Toni Comín, fugado de la justicia española hace nueve años como consecuencia de su papel en el proceso independentista, se ha presentado finalmente este jueves en Madrid para acudir a la Junta Electoral Central (JEC) y jurar la Constitución española para adquirir plenamente la condición de eurodiputado. A la salida, Comín ha querido restar trascendencia a ese gesto formal y lo ha catalogado como “una pataleta de mal perdedor” y “un derecho al pataleo” del Estado español: “Es una prueba más de que saben que hemos ganado. Confirma nuestra victoria”.

Toni Comín ha tenido una mañana muy ajetreada en Madrid y en el Congreso, donde está la sede de la Junta Electoral Central y también una comisaría de la Policía Nacional, a donde ha acudido sobre las 9.30 para actualizar su carné de identidad, que tenía caducado. La Junta Electoral le citó expresamente en la sala Sert del Congreso a las 12.00 para formalizar la exigencia de la jura constitucional y recoger metafóricamente el acta de eurodiputado, que físicamente no existe, pero que no pudo tener cuando fue elegido por Junts tras las elecciones europeas de 2024 al no personarse físicamente en el Congreso por estar aún incurso en la orden de detención ahora levantada al ser beneficiario de la ley de amnistía.

Comín no quiso pasar la noche en Madrid y ha pernoctado en la casa de una amiga fuera de la capital porque quiere subrayar con ese tipo de gestos que sigue considerando la ciudad como el extranjero al mismo nivel que “Roma, París o Ámsterdam” y mantiene su decisión de retornar simbólicamente a Cataluña, como ya había anunciado, este próximo domingo 25. El plan preparado para ese retorno se mantiene y consistirá, según fuentes de su entorno, en una llegada a pie, por una vereda junto al mar entre Francia y una zona de Girona, acompañado de personas de su confianza. Este jueves ha acudido al Congreso con su hermana, con el diputado de Junts Josep Pagés y con Gonzalo Boye, el abogado personal de Carles Puigdemont, con el que Comín ha perdido mucha conexión en los últimos meses.

Los preparativos para el regreso a Cataluña de Carles Puigdemont se mantienen y fuentes próximas al expresidente ratifican que no volverá en cualquier caso antes de las elecciones del 29 de noviembre, porque quiere que quede totalmente despejado su camino judicial, con el cierre total de los recursos aún interpuestos, y el político, con el panorama que refleje el nuevo Parlamento, como confirmó hace pocas semanas en una entrevista en el diario británico The Sunday Times.

El exconsejero catalán ha hecho declaraciones políticas en un set de televisión dentro del Congreso, algo que no está permitido en periodo preelectoral, antes de personarse en las oficinas de la JEC, en las que estaban presentes el presidente y demás miembros de ese órgano electoral que tenían fijada una reunión para estudiar varios recursos relacionados con estas elecciones del 29-N. A la salida, Comín ha improvisado una declaración que dijo no tener prevista en la que relacionó esa citación este jueves ante la JEC con “el derecho al pataleo del mal perdedor” y con “otra prueba más” de que “todos los recursos del Estado español” saben, según su percepción, que los independentistas han ganado.

“Vuelvo a suelo español en plena libertad, sin haber pasado ni un segundo por cárceles españolas, sin haber pasado ni un segundo por jueces españoles”, ha remarcado el dirigente independentista. Comín ha subrayado así que se había limitado a jurar la Constitución española como un “trámite indispensable que tenía que hacer para poder comenzar a representar a mis electores catalanes”.

Comín es uno de los tres dirigentes que quedaban pendientes de beneficiarse plenamente de la ley de amnistía hasta el reciente levantamiento de la orden de detención firmada por el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena, desvinculándose de la situación particular y los “condicionantes políticos” que afectan al expresidente Carles Puigdemont o del regreso ya ejecutado del exconsejero Lluis Puig, y ya ha avanzado que cuando consiga definitivamente su credencial de eurodiputado mantendrá su residencia en la ciudad belga de Lovaina.