En plena fiebre por la inteligencia artificial (IA), Alphabet ha registrado un revés en sus beneficios, que en el tercer trimestre han caído un 33%, hasta los 26.468 millones de dólares (23.730 millones de euros) —aunque en el año se han duplicado gracias a la inversión que realizó en SpaceX—. El beneficio por acción, de 2,12 dólares, se ha quedado por debajo de las expectativas del mercado de 3,02 dólares, según ha anunciado este miércoles la compañía con sede en Mountain View, California. Los resultados han decepcionado al mercado, donde los títulos de la compañía han perdido más de un 8% en las operaciones de fuera de hora.
La otra cara de la moneda es que los ingresos se han incrementado un 25%, alcanzando los 127.600 millones de dólares (114.400 millones de euros), gracias al tirón de la división en la nube, Google Cloud, que ha registrado un crecimiento récord (103%) y ha superado las previsiones gracias a la fuerte apuesta por la IA.
“Hemos tenido un trimestre sólido y actualmente contamos con un ritmo de ingresos anualizado de medio billón de dólares”, ha subrayado el consejero delegado de Google y Alphabet, Sundai Pichai. “Nuestras inversiones en IA están impulsando el crecimiento general de las consultas en el buscador, incluidas las de carácter comercial. De hecho, nuestra tasa de crecimiento interanual de consultas es la más alta registrada en los últimos cinco años”.
Google Cloud tiene mucho que ver con este impulso. La división registró un crecimiento récord en el tercer trimestre, con un aumento de la facturación del 103% hasta los 30.700 millones de dólares (27.520 millones de euros), impulsado por un fuerte avance en Google Cloud Platform (GCP) tanto en infraestructura de IA para empresas como en soluciones de IA para empresas, así como en los servicios principales de GCP. Las ventas de sistemas TPU también contribuyeron de manera significativa al crecimiento de los ingresos.
Pichai ha indicado que se ha observado también una fuerte demanda de los clientes por los sistemas TPU y que la aplicación Gemini ha alcanzado los 1.000 millones de usuarios —“lo que la convierte en el producto de más rápido crecimiento en la historia de Google”—, y los suscriptores a YouTube Music y Premium han superado los 150 millones a nivel mundial. “Nos entusiasman las grandes oportunidades que tenemos por delante”, ha remarcado.
La matriz de Google vive un año intenso. A principios del pasado junio anunció una operación financiera sin precedentes: una colocación de acciones por un total de 80.000 millones de dólares (unos 68.750 millones de euros) con el objetivo de financiar sus inversiones en IA. El grupo acordó también vender acciones por valor de 10.000 millones de dólares a Berkshire Hathaway, el holding de Warren Buffett, a través de una colocación privada.
El movimiento de Alphabet, que necesita músculo para ampliar sus centros de datos, no es aislado. Sus competidores —tanto directos como indirectos— también están captando recursos por doquier para sostener sus cada vez más ingentes inversiones en IA. Esta misma semana, tres colosos tecnológicos —Anthropic, SpaceX y Meta— han anunciado cifras de vértigo en sus planes financieros, que incluyen una captación conjunta de unos 225.000 millones de euros en pocas semanas.
Una de las operaciones más esperadas es la salida a Bolsa de la creadora de Claude, Anthropic, que tiene todas las papeletas para convertirse en el mayor estreno bursátil de la historia, por delante de la de SpaceX que tuvo lugar este verano. Todo ello en plena tormenta por haber admitido en el folleto que los sistemas de IA podrían plantear riesgos “catastróficos o existenciales para la humanidad”. Tanto el director ejecutivo de la firma, Dario Amodei, como su homólogo en OpenAI, Sam Altman, o Demis Hassabis, responsable de Google DeepMind en Alphabet, han pedido ir más despacio en el desarrollo de la IA por los peligros que entraña.
La expansión tecnológica también genera dudas financieras: ¿tendrá la IA el retorno esperado, o es una burbuja que se está inflando demasiado rápido y acabará pinchando? El riesgo es elevado, vistas las cifras astronómicas que están en juego: Goldman Sachs y JPMorgan estiman que las inversiones esperadas hasta 2030 pueden alcanzar los seis billones de dólares, gran parte financiadas con deuda.
Alphabet prevé que sus gastos de capital (capex) para 2026 se sitúen alrededor de 200.000 millones de dólares, más del doble de lo que gastó el año pasado. El grupo defiende que la oferta de acciones forma parte de un plan para financiar sus inversiones de manera equilibrada. La matriz de Google y YouTube también ha captado más de 85.000 millones de dólares en los mercados de la deuda en el último año.




