Lula da Silva parece incombustible. El domingo ganó por cuarta vez las elecciones presidenciales, derrotando por sorpresa a Flavio Bolsonaro, y rompiendo una tendencia creciente en Iberoamérica y en el mundo hacia la derecha y la ultraderecha. Los mercados reaccionaron con asombro y consternación, porque se preveía una política más proempresa por parte del candidato perdedor. El Santander y Telefónica sufrieron duras caídas. No es que Lula esté considerado como un irresponsable fiscal, y en sus dos primeros mandatos logró combinar el crecimiento con superávits, pero ahora la situación es más compleja (lo es en todo el mundo), con la deuda pública en niveles muy altos. Con un Parlamento dominado por el centroderecha, el Gobierno de izquierdas seguirá teniendo problemas para sacar adelante sus planes.

El inesperado éxito del veterano político, al que se puede sumar la semana que viene la victoria de los demócratas en las elecciones legislativas de Estados Unidos, puede dar alas a otros aspirantes a renovar sus gobiernos progresistas a quienes las encuestas no dan ninguna opción de ganar.

Las aerolíneas empiezan a estornudar, así que es hora de abrigarse

Las aerolíneas son uno de los sectores más sensibles a la salud de la economía: tras una década al alza, solo interrumpida brevemente por la pandemia, parece que empieza a notar al fin el impacto de la inflación y del pesimismo económico. En verano, las compañías ya notaron un enfriamiento de la ocupación en las salidas y llegadas a España, y para el resto del año las previsiones son cada vez más inciertas. Los billetes podrían encarecerse (más), una vez que el combustible ha enraizado en precios más altos y que las empresas quizá ya no quieran o puedan sacrificar tanto los márgenes. Que el sector estornude indica que hay que abrigarse.

Los hoteles también pueden aprender de los pisos turísticos

Las cadenas hoteleras suelen quejarse de la competencia de los pisos turísticos, en ocasiones desleal y a veces directamente ilegal. Los establecimientos están llenos, por lo que no han necesitado hacer autocrítica, pero quizá se echaba de menos que las empresas se cuestionaran por qué los viajeros a veces ni se plantean ir a un hotel. La respuesta suele estar en el precio, aunque quizá no solo en eso. El caso es que Radisson ha percibido un aumento de la duración de los viajes de negocios (son menos frecuentes, pero más largos), y que a menudo optan por los alquileres turísticos, con mejores ofertas para estancias de varias semanas. La compañía va a facilitar (y abaratar) las reservas en sus habitaciones con cocina, a fin de recuperar usuarios.

La frase del día

Los impuestos son competencia del Gobierno. ¿Un impuesto sobre los beneficios extraordinarios? No estamos en una época de rentabilidades extraordinarias. Queremos ir más rápido, no más despacio, a la hora de impulsar el crecimiento. Ojalá los políticos contemplaran la economía como lo haría un CEOCharlie Nunn, CEO de Lloyds

Las campañas ‘preparacionistas’ oficiales no están para bromas

Los preparacionistas, es decir, aquellas personas que se preparan para las catástrofes almacenando comida e instrumentos de contingencia, parecen irracionales... todos los días menos uno, aquel en el que en efecto se produce el desastre. Véase el apagón en España, aunque se resolviera con relativa prontitud. La UE lanzó hace año y medio una campaña para que los europeos tuvieran un kit de emergencia, y ahora el Reino Unido pide a sus ciudadanos que estén listos para tres días de crisis. El viernes, de hecho, miles de hogares del suroeste del país se quedaron sin luz. La ministra de Vivienda, Angela Reyner, bromeó al decir que ella guardaría vino. Al primer ministro, Andy Burnham, no le hizo demasiada gracia: “Ante una situación difícil, hay que tener la cabeza despejada”.