El arranque de temporada del Barcelona de Hans-Dieter Flick permite entender un poco más el pataleo de JJulián Alvarez. Durante el Mundial, el cordobés de Calchín se plantó y avisó que su ilusión era jugar en el elenco catalán. Y viendo lo que está haciendo el equipo español, no resulta difícil imaginar qué pudo haber soñado el delantero argentino: goles, situaciones de peligro y noches de fútbol desatado.
Porque el Barça es una máquina de atacar. Un conjunto arrollador, capaz de meter 7 goles en un partido y de generar 30 situaciones de peligro. La víctima de este miércoles en el Camp Nou fue Racing de Santander, que consiguió dos festejos apenas para decorar el marcador en una goleada 7-2, por la sexta jornada de la Liga de España.
Los números son impactantes. Barcelona disputó 7 partidos en esta temporada (6 por el torneo doméstico y uno por la Champions League) y convirtió 33 goles. Es decir: 4,7 festejos por encuentro. Una bestialidad.
La cuenta de 'X' Mister Chip publicó una serie de datos que permiten dimensionar lo que está haciendo el conjunto catalán. Barcelona no comenzaba una temporada con 7 victorias y más de 33 goles desde hacía 111 años. Además, es el primer equipo en toda la historia de la Liga que inicia un campeonato con 6 victorias consecutivas y 28 o más goles anotados. Y hay otro dato que impacta: no marcaba 30 goles o más en los primeros 7 partidos oficiales de una temporada desde hacía 92 años.
El gran acierto de Flick para esta temporada fue apostar por Raphinha como delantero centro. El alemán había insistido por Julián, pero cuando el Atlético de Madrid decidió no desprenderse del argentino, el DT no salió desesperadamente a buscar otro atacante. Llegó el brasileño Gabriel Jesús, sí, pero para convertirse en una alternativa desde el banco.
Y Raphinha está respondiendo con goles y fútbol. Lleva 9 en 6 partidos de Liga. A su lado, Lamine Yamal ya convirtió 7 (este miércoles falló un penal). Entre los dos suman 16 festejos, uno menos de los que tiene Real Madrid. Después, ningún otro equipo puede acercarse a semejante producción de sus dos atacantes.
Ni siquiera la lluvia intensa, con alerta por riesgo de inundaciones y relámpagos que iluminaron el Spotify Camp Nou, detuvieron al equipo de Flick, que protagonizó otra exhibición ofensiva. Y hasta se podría decir que el 7-2 ante Racing se quedó corto. La fiesta se completó con un triplete de Raphinha -dos de penal- y goles de Joao Cancelo, Villalibre en contra, Gabriel Jesus y Lamine Yamal. Con el triunfo, el conjunto catalán mantuvo el liderazgo del torneo y consiguió algo todavía más impactante: firmó el mejor arranque de su historia entre todas las competiciones.
El Barça, se insiste, lleva 7 partidos jugados en la temporada y ganó todo: 6 por LaLiga y uno por la Champions League. En ese recorrido convirtió 33 goles y recibió 7. Una máquina ofensiva que volvió a funcionar desde el comienzo ante un Racing que regresó al Camp Nou después de 15 años y que no pudo repetir la hazaña de 1983, la única vez que consiguió ganar en ese estadio. Cancelo, de vuelta en la titularidad, abrió el marcador a los 8 minutos con un potente derechazo desde afuera del área que pegó en el travesaño antes de meterse en el arco.
Raphinha amplió de penal a los 25 minutos, aunque antes Maguette había conseguido el empate transitorio para el Racing. El equipo visitante no pudo sostener la reacción ante la presión asfixiante del Barcelona, que recuperaba rápido y encontraba espacios a espaldas de la defensa. Cancelo, con un remate desviado por Villalibre, marcó el 3-1 y Raphinha hizo el cuarto a los 42 minutos. Antes del descanso, Agirrezabala, la gran figura del Racing, le atajó un penal a Lamine Yamal. En el complemento, Zabiri descontó para el 4-2, pero Raphinha volvió a convertir desde los doce pasos para liquidar cualquier intento de remontada.
Con el partido resuelto, Flick movió el banco y Gabriel Jesús tuvo un estreno soñado: ingresó y marcó en su primera intervención para el 6-2. Lamine Yamal, después de insistir durante toda la noche, puso el 7-2 definitivo a los 44 minutos tras una asistencia de Adeyemi. La única preocupación para el Barcelona fue la del arquero Joan García, reemplazado en el entretiempo por precaución. El resto fue otra fiesta de goles para un equipo que parece no encontrar techo: 7 partidos, 7 victorias y 33 goles para escribir una nueva página en la historia del club.
El Barcelona vuela. Y mientras el equipo de Flick transforma cada partido en una exhibición ofensiva, queda flotando una pregunta inevitable: ¿qué hubiera sido de Julián Alvarez en este Barça?
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