La idea de apagar un incendio con sonido parece, a primera vista, propia de la ciencia ficción. Sin embargo, distintos investigadores y desarrolladores llevan años estudiando cómo las ondas acústicas pueden afectar una llama y, en determinadas condiciones, eliminarlas con un extintor sonoro.

En las últimas semanas, un prototipo mexicano llamado Vortex-Tec volvió a poner esta tecnología en circulación. El dispositivo fue desarrollado por Ángela Karime Venegas Hernández, una estudiante de 16 años de Altamira, Tamaulipas, y funciona mediante un sistema capaz de generar frecuencias acústicas bajas.

El principio es diferente al de los equipos convencionales. En lugar de lanzar agua, espuma, polvo o dióxido de carbono, el llamado extinguidor sonoro utiliza ondas de baja frecuencia dirigidas hacia el fuego para alterar el entorno en el que se produce la combustión.

La explicación detrás de su funcionamiento está relacionada con uno de los elementos esenciales del fuego: el oxígeno. Si las condiciones que permiten que el combustible siga reaccionando se alteran lo suficiente, la llama puede perder estabilidad hasta apagarse.

El sonido modifica el aire alrededor de las llamas

Las ondas sonoras no son solamente algo que escuchamos. Desde el punto de vista físico, producen variaciones de presión que hacen vibrar el aire y pueden modificar el comportamiento de una llama cuando son dirigidas con la frecuencia y la intensidad adecuadas.

En el caso del Vortex-Tec, el prototipo utiliza una frecuencia de alrededor de 30 Hz. La energía generada por la bocina atraviesa un sistema que produce pequeños anillos de aire o vórtices capaces de alterar el entorno inmediato del fuego.

Esos movimientos interrumpen el flujo estable de oxígeno que alimenta la combustión. La llama comienza a agitarse y pierde las condiciones necesarias para mantenerse activa. Otros experimentos con sistemas acústicos también han demostrado que las frecuencias bajas pueden desestabilizar la zona de combustión.

La tecnología tiene antecedentes. Investigadores de la Universidad George Mason desarrollaron en 2015 un prototipo portátil que utilizaba sonidos de baja frecuencia para apagar pequeños incendios. El proyecto también se apoyaba en investigaciones previas sobre la posibilidad de controlar llamas mediante energía acústica.

Un sistema sin agua ni productos químicos

Una de las principales ventajas potenciales es que el método no deja residuos. Esto podría resultar especialmente útil en espacios donde el agua o los productos químicos pueden causar daños adicionales, como instalaciones con equipos electrónicos.

El prototipo mexicano está compuesto por una batería de 12 voltios, un generador de frecuencias, un amplificador y una bocina. Según las pruebas difundidas sobre el proyecto, logró apagar llamas alimentadas por distintos materiales en pocos segundos.

Sin embargo, se trata todavía de una tecnología experimental. Los resultados obtenidos con llamas pequeñas y controladas no significan que el sistema pueda reemplazar a los equipos tradicionales frente a incendios de gran magnitud.

Por qué todavía no reemplaza a un matafuegos convencional

Uno de los principales desafíos es la capacidad para controlar un incendio una vez que las llamas alcanzan una escala mayor. Los experimentos realizados hasta ahora muestran el potencial del sonido, pero todavía existen dudas sobre su eficacia en situaciones reales y complejas.

Además, este método puede apagar la llama sin necesariamente enfriar el material que se está quemando. Eso significa que, si las condiciones siguen siendo adecuadas, podría existir riesgo de reactivación una vez que el efecto acústico desaparece.

Por ahora, el extinguidor sonoro representa una alternativa experimental que demuestra una posibilidad llamativa: el sonido puede hacer mucho más que escucharse. Bajo determinadas condiciones, también puede alterar físicamente una llama hasta impedir que continúe ardiendo.

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