Tras la exitosa intervención quirúrgica para extirpar un adenocarcinoma pulmonar, el Papa León XIV inicia ahora un periodo de convalecencia que, según diversos expertos, se prolongará al menos un mes, tiempo que deberá dedicar al descanso para garantizar la plena recuperación de su fortaleza física.

Durante este tiempo, conviene evitar los viajes de larga distancia —como el previsto a América Latina del 6 al 17 de noviembre—, ya que tanto las estancias prolongadas en avión como el contacto con grandes multitudes podrían suponer un riesgo.

Tras una cirugía pulmonar, el riesgo asociado a viajar en avión poco tiempo después —explica Edoardo Mercadante, director de Cirugía Torácica del Instituto Nacional del Cáncer Regina Elena, en Roma— "se debe, fundamentalmente, a la presurización de la cabina".

Durante una intervención quirúrgica pulmonar, se emplea un procedimiento que introduce aire en la cavidad torácica, provocando lo que se conoce como neumotórax.

Esto es necesario para poder acceder a dicha cavidad. El cirujano aclara que, al volar, "se producen fluctuaciones en la presión atmosférica; estos cambios provocan que el volumen de cualquier aire presente en el tórax aumente. Por tanto, si al momento de emprender el viaje queda aunque sea una pequeña cantidad de aire residual en el tórax, este podría expandirse y causar el colapso del pulmón".

Por este motivo, agrega, "es imprescindible asegurarse de que no quede nada de aire en el tórax antes de realizar un vuelo".

Para evitar este riesgo, señala además que "por lo general, tras este tipo de procedimientos, se desaconseja viajar en avión o practicar el buceo durante al menos un mes o mes y medio".

Como alternativa, se realiza una radiografía o una tomografía computarizada (TC) para comprobar si hay presencia de aire en la cavidad torácica.

También existe el riesgo de infección, asociado a la interacción con otras personas; por ello, "en el periodo inmediatamente posterior a la cirugía, lo mejor es evitar el contacto con aglomeraciones".

El primer mes, o mes y medio, tras la cirugía constituye, por tanto, un periodo especialmente delicado.

El riesgo de volar

Federico Cappuzzo, director de Oncología Médica 2 del Instituto Regina Elena, también recomienda extremar la precaución durante las semanas inmediatamente posteriores a una intervención quirúrgica.

"En general —explica—, el riesgo de tromboembolismo aumenta después de una cirugía. Esto conlleva la formación de coágulos sanguíneos que obstruyen el flujo de la sangre, lo cual puede acarrear consecuencias graves".

Este riesgo aumenta tras una intervención quirúrgica, ya que el procedimiento altera los procesos de coagulación del organismo.

Realizar un viaje en avión poco después de la cirugía —se señala— incrementa aún más este riesgo, dado que el periodo prolongado de inmovilidad durante el vuelo puede, a su vez, favorecer la formación de coágulos sanguíneos.

Por lo general, para reducir el peligro de tromboembolismo, los pacientes reciben también un tratamiento profiláctico con heparina.

En cualquier caso, los expertos subrayan que, tras una cirugía pulmonar, es aconsejable evitar esfuerzos físicos intensos durante un periodo de 30 a 45 días.

No obstante, concluyen, "las circunstancias pueden variar de un paciente a otro, por lo que cada situación debe evaluarse siempre de forma individualizada".

Agencia ANSA

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