El 9 de marzo de 2022 el entonces diputado de Vox Javier Ortega Smith esgrimió en la tribuna del Congreso de los Diputados dos afilados garfios en un debate sobre un asalto masivo a Melilla para reprochar al ya ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, su inacción y ese gesto fue reconvenido y amonestado por la popular Ana Pastor, que ejercía en aquel momento de presidenta en funciones de la Cámara. Ortega Smith y su portavoz de grupo entonces, Iván Espinosa de los Monteros, usaron los garfios para ejemplificar que esos instrumentos eran armas y los que habían entrado ilegalmente en Melilla debían ser tildados de asaltantes. La presidenta del Parlamento en funciones replicó: “Esta es la casa de la palabra y, por lo tanto, en la casa de la palabra, como siempre, hay que utilizar la palabra para convencer”.

La actual Presidencia del Congreso, Francina Armengol, se remitió rápidamente este miércoles, tras el incidente protagonizado por la diputada del PP Ana Vázquez al intervenir en la sesión de control al Gobierno con un spray de gas pimienta en la mano desde su escaño, al artículo 5.1 del Reglamento de armas para demostrar que ese bote debe ser considerado un arma, se venda o no con licencia en las armerías o aunque lo porten ahora algunas mujeres en Ceuta. En el Congreso recordaron además, con motivo de este incidente, el precedente que ocurrió siendo presidenta en funciones la popular Ana Pastor, cuando el exdiputado de Vox Javier Ortega Smith subió a la tribuna en marzo de 2022 con un encendido discurso contra Marlaska por un asalto de inmigrantes a Melilla y se arropó al final de su intervención con dos punzantes garfios.

Ortega Smith relató su visión crítica de la situación entonces en Melilla, reprochó al ministro la inacción y la falta de recursos humanos y físicos de las fuerzas de seguridad allí desplazadas para repeler con la fuerza el asalto de miles de inmigrantes y acabó: “Señor ministro, si es que da igual todo lo que yo le pueda decir, da igual todo lo que yo le pueda explicar. A ver si le explica usted a los españoles si llevando estos garfios de hierro con punta afiliada (que mostró) que clavan en nuestros agentes se puede considerar una inmigración legal y pacífica. Tres mil de estos ganchos han entrado en España”.

La intervención provocó inmediatamente protestas en el hemiciclo y por parte de los diputados del grupo socialista varios se preguntaron cómo habían podido entrar diputados con armas en el Congreso. Aquel debate acabó así con la amonestación verbal de Ana Pastor.

-Javier Ortega Smith-Molina: “Estos ganchos de acero, señor ministro, no la propaganda de su Gobierno y la de sus medios y sus correas de transmisión y de la colección de palmeros que le aplauden cada vez que dice usted…

-Vicepresidenta Ana Pastor Julián: “Un momento, señor Ortega Smith. Un momentito, por favor. Le doy la palabra ahora mismo. Señorías, guarden silencio. Señor Espinosa de los Monteros, guarde silencio. Señor Ortega Smith, un segundo. Señorías, esta es la casa de la palabra y, por lo tanto, en la casa de la palabra, como siempre, hay que utilizar la palabra para convencer. Por lo tanto, señor Ortega Smith y resto de sus señorías, cuando presida yo esta Cámara se utilizará la palabra, porque es lo que realmente esperan los españoles de todos nosotros. Muchas gracias.

-Ortega Smith: “Gracias ―y termino―, señora presidenta. Fíjense, cuando anuncié a mis compañeros: Voy a enseñar una imagen para que la vean todos los españoles, les dije: Ya veréis cómo nos van a regalar la verdad. Gracias, señores diputados socialistas, por decir: ¿Cómo ha entrado con un arma en el hemiciclo? ¡O sea, que son armas! ¡O sea, que son asaltantes! Muchas gracias.

El debate concluyó con los diputados de Vox en pie aplaudiendo a su ya excompañero.