El 1° de noviembre de 1998, Karl Bushby comenzó a caminar hacia el norte desde Punta Arenas, Chile. Tenía 29 años, había servido como paracaidista del Ejército británico y pretendía hacer algo que sobre el mapa parecía absurdo: regresar hasta Hull, Inglaterra, trazando una línea continua únicamente con su propio cuerpo.
La llamó Goliath Expedition y estableció dos condiciones que todavía mantiene. No utilizaría ningún medio de transporte para avanzar y no regresaría a su hogar hasta completar la expedición. El sitio oficial del proyecto sostiene que ambas reglas siguen intactas casi 10.000 días después.
Bushby pensó originalmente que necesitaría alrededor de 12 años. En cambio, la ruta se extendió durante casi 28 debido a fronteras cerradas, problemas migratorios, falta de dinero, conflictos internacionales y la pandemia.
Reuters documentó su paso por Hungría a fines de 2025, cuando ya se encontraba en el tramo europeo de una aventura que comenzó antes de que existieran las redes sociales actuales.
El mar que decidió cruzar nadando
Sus desafíos geográficos parecen una lista de lugares diseñados específicamente para impedir una caminata.
En América cruzó el Tapón del Darién, entre Colombia y Panamá. Más al norte atravesó Estados Unidos y Canadá hasta Alaska. En 2006 consiguió pasar el estrecho de Bering sobre hielo hacia Rusia junto con Dimitri Kieffer, una operación que implicó temperaturas extremas y hielo marino en movimiento.
Años después llegó el obstáculo más singular.
En 2024, después de alcanzar Kazajistán y ante las dificultades para continuar por Rusia o Irán, Bushby necesitaba llegar a Azerbaiyán sin utilizar un barco como transporte. La solución fue nadar a través del mar Caspio.
La travesía cubrió aproximadamente 288 kilómetros. Se completó en 31 días y acumuló más de 132 horas dentro del agua. Bushby y quienes lo acompañaban utilizaban embarcaciones de apoyo para comer y dormir, pero cada jornada regresaban al punto exacto donde habían terminado de nadar: los barcos nunca se utilizaron para adelantar la línea de la expedición.
Después continuó a pie por Azerbaiyán, Georgia y Turquía, cruzó el Bósforo y avanzó por Europa.
Para junio de 2026, su propia organización registraba alrededor de 49.110 kilómetros recorridos y unos 900 todavía por completar. El sitio oficial continúa situándolo en la fase final, acercándose al Canal de la Mancha, con la expectativa de terminar durante el otoño boreal de 2026.
Y allí aparece la última paradoja de la aventura. Después de cruzar selvas, desiertos, hielo y el Caspio, un canal de apenas unas decenas de kilómetros puede convertirse en el obstáculo final. Caminar por el Eurotúnel requiere una autorización extraordinaria y cruzar nadando desde Francia está sujeto a restricciones legales y de seguridad.
Bushby empezó la expedición en una época de cámaras analógicas y mapas de papel. Cuando llegue a Hull, si consigue completar el último tramo manteniendo sus reglas, habrá invertido prácticamente la mitad de su vida en una sola acción aparentemente elemental: volver a casa caminando.
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