A poco más de una semana de que expire el plazo para registrar las coaliciones que concurrirán a las próximas elecciones generales, el Frente Amplio afronta uno de sus principales escollos: decidir quién encabezará sus listas. De los cuatro partidos que lo integran —IU, Comuns, Más Madrid y Movimiento Sumar—, dos ya han comenzado a tomar posiciones en público, aunque sin cerrar nada, mientras Izquierda Unida y Movimiento Sumar preparan sus propias discusiones. Este miércoles, la dirección de IU se reúne para fijar posición y modificar el calendario de sus propias primarias internas, que culminaba el 9 de noviembre, después de la fecha límite para el registro de listas, el 26 de octubre. La formación ya ha dejado claro que trasladará al resto de la coalición, “sin complejos ni límites”, sus propuestas y opiniones sobre el programa, las candidaturas y, especialmente, las cabezas de lista. La elección del liderazgo entra así en la recta final, con el calendario electoral apremiando a una coalición que todavía tiene piezas por encajar.
La reunión de la Coordinadora Federal del partido marca el rumbo ante la próxima cita con las urnas. “Debemos aportar toda nuestra fuerza, organización y propuestas, también a nuestros candidatos y candidatas elegidos democráticamente y que formarán parte de este Frente Amplio”, recoge el borrador del informe político que Antonio Maíllo defiende esta tarde y al que ha tenido acceso EL PAÍS. Mientras el resto de formaciones ya ha puesto un pie en la precampaña, el Frente Amplio afronta el reloj electoral con la cuestión de quién será su candidato o candidata a la Presidencia todavía por resolver. El acuerdo apremia y, por ahora, la fórmula que se dibuja es la de una candidatura “muy coral”, con distintos referentes territoriales llamados a ocupar un papel protagonista.
En las últimas semanas, el nombre de la ministra de Sanidad ha cobrado fuerza como posible candidata a la Presidencia. En paralelo, hay una parte de Comuns que mantiene su apuesta por la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que lleva semanas postulándose para liderar el nuevo espacio electoral. El borrador del informe de IU deja entrever que la formación también tiene sus propias propuestas sobre la mesa.
Para Izquierda Unida, además, la continuidad de su espacio político dentro de la futura coalición no está en cuestión. La formación reivindica el papel desempeñado en los dos últimos gobiernos con los socialistas y defiende que su presencia “ha sido el elemento diferencial”. El texto añade: “Sin nuestra presencia en el Gobierno, la mayoría de los logros sociales y progresistas de este hoy no existirían”. IU pone como ejemplos la reforma laboral, los últimos decretos de vivienda, el reconocimiento del Estado de Palestina o su oposición al rearme. Y mira ya hacia los próximos objetivos: “La intervención en el mercado de la vivienda y de la cesta de la compra”, asegura Maíllo.
En ese camino, la crisis de la vivienda que ha llevado a la aprobación de dos decretos empujados por la movilización en las calles y a la convocatoria de una huelga general tras el reciente desahucio de Maricarmen ocupa un lugar central. Para IU, la contestación social y el “empuje de la clase trabajadora” han abierto una “ventana de oportunidad que hace un mes era impensable”. Ahora toca aprovecharla. La formación reclama volcar toda su fuerza en ese escenario y convertir la movilización social en palanca política: “Para seguir avanzando, necesitamos movilización en las calles”.
Sobre quién debe —y quién no— estar dentro del Frente Amplio, IU aboga por una apuesta amplia, una coalición que incorpore “todo lo organizado (o no)”. “En el Frente Amplio tiene cabida toda la izquierda transformadora de nuestro país, también aquellos que a título individual quieran transformar nuestro país en favor de la clase trabajadora”, recoge el informe, sin excluir a Podemos.
El partido de Ione Belarra, mientras tanto, mantiene sobre la mesa su propuesta de celebrar unas primarias abiertas, aunque el calendario empieza a estrechar el margen. En el resto de patas del Frente Amplio conviven el recelo y la necesidad de contar con la formación morada. Ada Colau ha situado la presencia de Podemos entre sus condiciones para la alianza, mientras el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha emplazado a la formación a trasladar sus planteamientos en privado. “No vamos a debatir a través de los medios”, zanjaba. La respuesta llegaba este martes de la mano de su Belarra: “La propuesta se la vamos a hacer llegar también de manera muy concreta”. Podemos asegura que ultima los detalles técnicos de la votación, que pretende celebrar los próximos 14 y 15 de octubre.
